Desde la inesperada dimisión de Freeland el lunes, Trudeau ha evitado a los medios de comunicación y se ha limitado a aparecer en un evento navideño
Debilitado por la dimisión de su viceprimera ministra, Chrystia Freeland, y acosado por Donald Trump, la oposición y parte de su propio partido, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se enfrenta al momento más difícil de su carrera política, informó la agencia EFE.
Desde la inesperada dimisión de Freeland el lunes, Trudeau ha evitado a los medios de comunicación y se ha limitado a aparecer en un evento navideño ante fieles seguidores de su Partido Liberal para reconocer que había sido una jornada difícil.
Lo cierto es que nadie sabe qué es lo que va a hacer. Pero los acontecimientos de los últimos días presentan un fascinante paralelismo con los eventos de hace 40 años cuando el primer ministro canadiense era otro Trudeau, Pierre, su padre.
El 28 de febrero de 1984, en el corazón del brutal invierno de Ottawa, Pierre Trudeau decide dar un paseo por la nieve para reflexionar. Y vuelve con una decisión tomada.
Al día siguiente, el 29 de febrero, Pierre Trudeau anunció su dimisión y abandona el mundo de la política para siempre.
Justin Trudeau tiene al menos hasta el 27 de enero del 2025 para reflexionar. El Parlamento canadiense inició sus vacaciones navideñas el martes y no reanudará sus sesiones hasta esa fecha.
Mientras, no dejan de aumentar las solicitudes de que dimita como primer ministro así como los ataques de sus enemigos, empezando por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que no para de humillarlo en público sugiriendo la anexión de Canadá y calificando de “gobernador” al primer ministro.
“El Gran estado de Canadá queda atónito ante la renuncia de la ministra de Finanzas o su despido por parte del gobernador Justin Trudeau”, declaró el lunes Trump en su plataforma Truth Social rebajando de categoría al primer ministro canadiense.
Tras la dimisión de Freeland, un sondeo realizado el martes por la firma Abacus Data coloca a los conservadores hasta 25 puntos por delante de los liberales en intención de voto, su mayor ventaja desde el 2015.
Al mismo tiempo que Trudeau y el resto del gobierno se enteró de su salida, Freeland publicó en las redes sociales su carta de dimisión que contenía fuertes críticas a las últimas decisiones de política económica del primer ministro en un contexto de amenazas arancelarias por parte del próximo presidente estadunidense.
El miércoles, Rosie DiManno, una de las escritoras más respetadas de The Toronto Star, el periódico de más difusión del país, empezaba su columna: “Nuestro autodeclarado primer ministro feminista es un charlatán”.
Y añadía: “Justin Trudeau claramente tiene un problema con damas de fuerte carácter que osan objetar”.