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Canadá puede cancelar compra de aviones F-35 a EE UU por $55,000 millones

Canadá puede cancelar compra de aviones F-35 a EE UU por $55,000 millones
Canadá se replantea la compra del F-35 a Estados Unidos: en riesgo 47.000 millones de euros. Foto AP

La medida enviaría un mensaje contundente a Washington sobre las consecuencias de erosionar la confianza con sus aliados tradicionales

Las tensiones diplomáticas entre Canadá y Estados Unidos han escalado a un nuevo nivel tras la vuelta de Donald Trump al poder.

En un giro inesperado, el gobierno canadiense está considerando cancelar parte de su acuerdo para la compra de 88 cazas F-35, valorado en $55,000 millones, como respuesta a lo que Ottawa considera una “traición” por parte de Washington, informó el diario La Razón.

El acuerdo original, sellado en enero del 2023, suponía la modernización de la fuerza aérea canadiense mediante la incorporación del F-35, el avión de combate de quinta generación desarrollado por Lockheed Martin.

De los 88 cazas acordados, Canadá ya ha pagado parcialmente los primeros 16, con las entregas previstas para 2026.

Foto de archivo del primer ministro de Canadá, Mark Carney. EFE/NEIL HALL / POOL

Desde su regreso a la presidencia, Trump ha tensado las relaciones con el gobierno de Ottawa, aludiendo incluso a la posibilidad de que Canadá se convierta en el “51º estado” de Estados Unidos.

Además, ha reactivado fricciones comerciales y criticado la política exterior canadiense, lo que ha generado un amplio debate en el seno del gobierno liderado ahora por Mark Carney, tras la dimisión de Justin Trudeau.

“Estamos estudiando activamente alternativas al F-35”, declaró el nuevo ministro de Defensa, Bill Blair, al anunciar una revisión del contrato. Blair ha recibido el encargo de abrir conversaciones con fabricantes de aviones rivales, priorizando opciones que permitan ensamblajes en territorio canadiense.

Entre los posibles sustitutos del F-35, el gobierno canadiense estaría barajando el Super Rafale, una versión avanzada del Dassault Rafale francés. La posible entrada de la industria europea en un acuerdo de tal envergadura supondría un duro golpe estratégico y económico para Estados Unidos.

EFE/EPA/BONNIE CASH / POOL

El movimiento también se enmarca en una corriente más amplia: Diversificación de proveedores militares en muchos países aliados de Estados Unidos, en respuesta a la inestabilidad diplomática provocada por la nueva administración estadunidense.

Pese a la tensión, todo indica que Canadá no podrá evitar adquirir al menos parte de los F-35, dado que una fracción ya ha sido abonada y su producción está en marcha. Eso abriría un escenario complejo: Una doble flota de cazas que supondría un reto logístico y económico.

La medida, no obstante, podría enviar un mensaje contundente a Washington sobre las consecuencias de erosionar la confianza con sus aliados tradicionales. En un mundo donde la geopolítica evoluciona rápidamente, la soberanía tecnológica y militar cobra cada vez más protagonismo.

Canadá parece dispuesto a tomar decisiones de gran calado que podrían redefinir su política de defensa durante décadas. La revisión del contrato del F-35 no solo tiene implicaciones económicas, sino que simboliza el malestar creciente con el rumbo diplomático de Estados Unidos bajo Trump.

Mientras tanto, Europa observa con interés. Una victoria para el Super Rafale no solo sería un avance comercial para Francia, sino también un hito geoestratégico que podría influir en otras potencias aliadas.

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