“Antes había alegría, con visitas de familiares; ahora, si vas a casa de tu tía te encuentras con que toda la familia ha muerto durante la guerra”, asegura un palestino
Entre el rugido lejano de las explosiones y el zumbido de los drones israelíes, cientos de palestinos responden al llamado al rezo de la Gran Mezquita de Omar, en la capital de Gaza en el primer día del Aíd al Fitr, la festividad que señala el final de mes sagrado del Ramadán y el segundo consecutivo que los gazatíes viven en guerra, informa la agencia EFE.
A escasos metros de la mezquita, algunos deciden comenzar el día en el cementerio, recordando a los seres queridos ya muertos.
“Soy hermano de un fallecido, antes recibíamos el Aíd con buen ambiente, lleno de alegría, con visitas de familiares. Ahora, si vas a casa de tu tía te encuentras con que toda la familia ha muerto durante la guerra. Si vas a casa de tu tío te encuentras lo mismo”, lamenta en declaraciones un gazatí bajo anonimato desde la mezquita de Omar.

“¿Cómo podemos disfrutar así del Aíd?”, se pregunta entre los muros de la conocida como la Gran Mezquita de Gaza, la más grande y antigua de este territorio palestino y destruida por los ataques israelíes.
La población intenta ahora restaurarla, pero carecen de maquinaria pesada y de la seguridad para hacerlo.
Según datos de noviembre del 2024 del Ministerio de Sanidad de Gaza, más de 1,400 familias palestinas debían ser eliminadas del registro civil tras la muerte de todos sus miembros, mientras que de otras 3,463 familias solo quedaba un superviviente con vida.
Esos datos han empeorado, sobre todo tras los ataques israelíes del 18 de marzo.