La medida afecta a más de 90 países y podría tener consecuencias inflacionarias, frenar el comercio mundial y golpear sectores clave de la economía panameña incluido el Canal
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 7 de agosto un nuevo paquete de aranceles del 10% sobre las importaciones provenientes de Panamá, como parte de una estrategia proteccionista que abarca a más de 90 países en todo el mundo, informó el diario La Estrella.
La decisión forma parte de la política comercial agresiva que ha caracterizado el segundo mandato de Trump, orientada a repatriar manufactura, fortalecer la economía interna estadounidense y presionar a países considerados como competencia desleal en el comercio internacional.
Panamá se encuentra entre las naciones directamente afectadas, junto con otros países latinoamericanos como Costa Rica, Bolivia, Ecuador y Trinidad y Tobago, en casos como Brasil, el arancel alcanza hasta el 50%.

El economista panameño Fernando Aramburú, consultado por La Estrella, advirtió que el arancel tendrá efectos múltiples para la economía nacional y regional.
Inflación importada: Panamá importa una gran parte de sus bienes desde Estados Unidos, el alza de precios en origen, causada por los aranceles, encarecerá los productos que llegan al país.
Reducción del consumo en Estados Unidos: Un menor poder adquisitivo del consumidor estadounidense implicará una contracción de la demanda, afectando las exportaciones panameñas.

Menor tránsito por el Canal: “Menos consumo significa menos comercio global. Y si disminuye el volumen de carga que se mueve hacia o desde Estados Unidos, el Canal lo sentirá directamente”, señaló Aramburú.
Alta incertidumbre global: El especialista calificó la política arancelaria de Trump como “volátil y peligrosa”. “Hoy es 10%, mañana puede ser 30% o 60%. No sabemos cómo va a terminar esta guerra comercial”.
Desde la Casa Blanca, Trump defendió la medida argumentando que generará miles de millones de dólares en ingresos para su país y servirá para equilibrar una balanza comercial que ha favorecido injustamente a otras naciones durante décadas.
Los tres pilares de su política arancelaria son: Repatriación de manufactura, generación de empleo interno y presión sobre gobiernos extranjeros para renegociar acuerdos bilaterales.
Sin embargo, economistas internacionales advierten que los costos reales recaerán sobre las empresas y consumidores estadunidenses, generando presiones inflacionarias y afectando la competitividad global de Estados Unidos.
