David Reeb presenta una muestra discreta y marginal que retrata la violencia en Gaza y Cisjordania y cuestiona el silencio de la sociedad israelí
En una pequeña y casi oculta exposición en Yafa, al sur de Tel Aviv, el artista israelí David Reeb presenta por primera vez en Israel una serie de obras centradas en la destrucción de la Franja de Gaza, informó la agencia EFE.
En una de ellas, la palabra “Genocidio” aparece pintada en acrílico sobre una pared gris, parcialmente cubierta por una planta marchita, una imagen que resume el tono incómodo y provocador de la muestra.
Reeb, de 72 años, ha documentado durante más de dos décadas la violencia ejercida por el Ejército y los colonos israelíes en Cisjordania ocupada, pero hasta ahora no había abordado artísticamente la situación en Gaza.
“Es una palabra que no nos gusta usar aquí, pero que siempre ha estado presente, incluso cuando decidimos ignorarla”, afirmó Reeb, en referencia a la campaña de exterminio por parte de Israel que ha dejado más de 70,200 asesinados en el enclave palestino, entre ellos más de 20,000 niños.

Su trayectoria dio un giro en el 2005, cuando acompañó a su hijo a una protesta contra el muro de separación en Cisjordania y desde entonces, comenzó a transformar fotogramas de vídeos y fotografías en pinturas realistas que muestran soldados apuntando a niños, aldeas demolidas y manifestaciones reprimidas.
Para Reeb, su obra retrata a una sociedad que se desintegra, pero también a quienes ejercen la violencia, incluyendo a colonos israelíes implicados en ataques contra comunidades palestinas.
Las nuevas piezas sobre Gaza, como Bicycle Riders (2024), se basan en imágenes del fotógrafo gazatí Jaber Badwan y muestran paisajes grises dominados por montañas de escombros, donde las figuras humanas aparecen diminutas.

El artista reconoce que no desea viajar al enclave. “No quiero estar en un lugar donde no me quieran. Después de lo ocurrido, no creo que los gazatíes quieran que artistas israelíes vayan allí”.
Pese a lo explícito de títulos como Ethnic Cleansing o Blueprint for Genocide, la exposición no ha generado protestas, y Reeb atribuye esta ausencia de reacción a una estrategia deliberada de marginación, poca publicidad y un espacio reducido para evitar ataques y censura, una experiencia que ya ha vivido en el pasado.
El artista lamenta la falta de diálogo en la sociedad israelí actual y, a diferencia de muchos de sus colegas, se muestra a favor del boicot artístico internacional contra Israel.
“Con más de 20,000 niños muertos en Gaza desde el 2023, no tengo derecho a pedir que los artistas israelíes sean bien recibidos en el extranjero”, concluyó.
