El secretario de Estado explicó que la actuación militar desplegada durante la madrugada de este sábado tuvo un carácter limitado y estrictamente operativo
El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró en la madrugada de este sábado que no se prevén nuevas acciones militares en Venezuela tras la detención del dictador Nicolás Maduro, informaron medios de prensa internacional.
Según dijo Rubio a varios senadores, el objetivo de la operación quedó cumplido con el arresto del dictador venezolano para que sea juzgado en territorio estadunidense por cargos penales.
Rubio explicó que la actuación militar desplegada durante la noche tuvo un carácter limitado y estrictamente operativo, y se concentró en proteger y garantizar la seguridad de los efectivos encargados de ejecutar la orden de arresto.

La acción, subrayó el secretario de Estado, no respondía a una escalada bélica ni a una campaña prolongada, sino a la necesidad de asegurar la detención sin poner en riesgo a las fuerzas estadunidenses sobre el terreno.
A Maduro se le acusa en Estados Unidos de varios delitos graves. Fue imputado en el 2020 por un tribunal federal de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y colaboración con organizaciones criminales.
La acusación sostiene que formó parte de una estructura que utilizó el narcotráfico como arma política y que trabajó con carteles para inundar el mercado estadunidense de cocaína, incluida cocaína adulterada con fentanilo.
Washington le atribuye además vínculos con el llamado Cartel de los Soles y con la organización criminal Tren de Aragua, designada por Estados Unidos como grupo terrorista.

De acuerdo a la cadena CNN, el Comité del Senado para los Servicios Armados de Estados Unidos no recibió notificación por adelantado de posibles ataques militares en Venezuela.
La legislación de Estados Unidos obliga al gobierno a obtener el visto bueno del Congreso para actos de guerra, pero la administración Trump no ha dado ese paso en ningún momento en los cinco meses de escalada contra el país sudamericano. No lo hizo antes de comenzar su campaña de bombardeos contra supuestas narcolanchas en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, que numerosos expertos consideran ilegal precisamente, entre otras razones, por no contar con el permiso del poder legislativo.
Tras conocer los ataques contra Venezuela, senadores demócratas condenaron este las acciones ordenadas por Trump y advirtieron que no hay ninguna razón para iniciar una guerra con el país latinoamericano.
“Esta guerra es ilegal”, dijo en un mensaje en X el senador demócrata por Arizona, Rubén Gallego, citado por la agencia EFE.

“Es vergonzoso que hayamos pasado de ser el policía mundial a ser el abusador mundial en menos de un año”, subrayó el legislador, que insistió que “no hay ninguna razón” para que se dé el ataque.
Otro senador demócrata en pronunciarse fue Brian Schatz, senador por Hawái, quien dijo en un mensaje en X, que Estados Unidos no tiene intereses vitales en Venezuela que justifiquen una guerra.
“A estas alturas ya deberíamos haber aprendido a no meternos en otra aventura estúpida. Y ni siquiera se molesta en explicarle al público estadounidense qué demonios está pasando”, añadió el demócrata.
De acuerdo a analistas, citados por el diario ABC, se trata de una operación sin precedentes en América Latina porque rompe con décadas de contención militar directa de Estados Unidos en la región y se produce sin una guerra declarada, sin mandato internacional y sin autorización explícita del Capitolio.

A diferencia de intervenciones anteriores, como la invasión de Panamá en 1989, no se enmarca en un conflicto armado abierto ni en una operación formal de ocupación, sino en una campaña presentada por Washington como antidroga y antiterrorista que ha derivado en ataques directos sobre el territorio de un Estado soberano.
Los ataques se concentraron en enclaves militares. Testigos confirmaron impactos en La Carlota y en Fuerte Tiuna. La Carlota es la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en el este de Caracas, y alberga unidades de la Aviación del Ejército y otras instalaciones estratégicas.
Fuerte Tiuna, también objetivo de los ataques, es el principal complejo militar del país y concentra el Ministerio de Defensa, comandos del Ejército, unidades blindadas y centros de mando.
También fueron alcanzados el puerto de La Guaira, principal terminal marítima de Caracas, y el aeropuerto de Higuerote, al este de la capital. Los impactos se concentraron en infraestructuras estratégicas, en una operación que apunta a degradar las capacidades de mando, control y logística del régimen.
