Expertos anticipan la llegada de sistemas autónomos, la web 4.0 y un aumento sin precedentes de los riesgos de ciberseguridad
La Inteligencia Artificial (IA) continuará su acelerado avance y, según expertos y empresas tecnológicas, 2026 será el año en que esta tecnología deje de ser solo una herramienta de apoyo para convertirse en el eje operativo de sistemas autónomos capaces de ejecutar tareas críticas sin intervención humana directa, informó la agencia EFE.
Las proyecciones coinciden en que el próximo año sentará las bases de una nueva etapa de internet, conocida como la web 4.0, caracterizada por ser más inteligente, predictiva e intuitiva.
Gracias al desarrollo del procesamiento del lenguaje natural y a modelos de IA cada vez más avanzados, esta nueva web permitirá interacciones hiperpersonalizadas y una integración más profunda entre el entorno físico y el digital, dando paso a experiencias inmersivas en múltiples ámbitos.
Sin embargo, este avance tecnológico también conlleva riesgos, empresas especializadas en ciberseguridad, como Trend Micro y Check Point, advierten que el 2026 marcará un punto de inflexión en la evolución del cibercrimen.

La convergencia entre inteligencia artificial avanzada y automatización masiva podría dar lugar a modelos delictivos completamente autónomos, en los que agentes de IA descubran, exploten y moneticen vulnerabilidades sin supervisión humana.
Entre las principales amenazas previstas destacan el fraude conversacional y la suplantación de identidad mediante deepfakes de voz, video y texto, capaces de imitar con gran realismo a directivos o autoridades para inducir pagos indebidos o accesos privilegiados.
Otras compañías, como Palo Alto Networks y Secure&IT, alertan además sobre el envenenamiento de datos y el aumento en la complejidad e impacto de los ciberataques, especialmente en sectores como finanzas, salud, energía, industria y administraciones públicas.
A la par de la IA, los expertos señalan avances relevantes en computación cuántica, que comienza a salir del ámbito experimental hacia aplicaciones reales en sectores estratégicos como logística, farmacéutica y energía, aunque su impacto masivo en la vida cotidiana aún se considera lejano.
Para gigantes tecnológicos como Microsoft, la IA está dejando atrás su rol tradicional para convertirse en un socio digital que impulsa la creatividad, la productividad y la investigación científica, transformando de manera estructural sectores clave y redefiniendo la relación entre tecnología y sociedad de cara a una nueva era digital.
