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Chavitrumpismo, orden sin democracia en la Venezuela posMaduro

Chavitrumpismo, orden sin democracia en la Venezuela posMaduro

La captura de Maduro abre una transición tutelada por Washington, donde estabilidad, petróleo y poder pesan más que elecciones y reconciliación nacional

Maduro ha sido capturado por los Estados Unidos, en una misión que deja grandes interrogantes. ¿Cómo pueden helicópteros norteamericanos ingresar en espacio aéreo venezolano y sobrevolar la base militar más importante sin encontrar grandes resistencias? Todo apunta a una participación del más alto nivel político chavista, informa el diario La Razón.

Las declaraciones del presidente Donald Trump dejan pocas dudas. El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, se han mantenido en contacto.

La captura de Maduro parece bastar al presidente norteamericano para decretar el desmantelamiento del llamado Cartel de los Soles, por lo que no considera necesario emprender nuevas acciones. No obstante, no se ha retirado sin antes colgar una espada del techo. Un recordatorio permanente para la élite chavista: si es necesario “estamos preparados para una segunda ola de ataques”.

El Secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio, en una fotografía de archivo. EFE/LUKE JOHNSON

Tampoco se ha retirado por completo. Trump ha afirmado que los Estados Unidos dirigirá Venezuela hasta que se “complete una transición segura, apropiada y juiciosa”. ¿Cómo piensa gobernar Venezuela? ¿Dispone de recursos para hacerlo? La apuesta esadunidense es que el chavismo dirija la transición.

La oposición venezolana no desempeña rol alguno y la ganadora del Nobel de la Paz, María Corina Machado, fue descartada por el líder estadunidense por carecer del respeto y apoyo necesario dentro del país. La secuencia es lineal: la transición será liderada por Delcy, supervisada por Marco, y orientada a satisfacer las demandas de Donald.

La preocupación de Trump es respeto y apoyo interno para garantizar estabilidad. La democracia no forma parte de su vocabulario. Tampoco las palabras elecciones, Estado de derecho o constitución. ¿Tiene Delcy Rodríguez el respeto y apoyo para liderar la transición? ¿cuáles son los principales retos en su camino?, y ¿tiene realmente la intención de generar estabilidad o solo aspira a ganar tiempo y mantener el poder?

Foto de archivo de la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. EFE/ Miguel Gutiérrez

En el escenario cohesión interna, el alto mando político chavista asume de forma colectiva el poder con Delcy como cabeza. Usan la Constitución como referencia nominal para transitar la crisis. Los radicales se contienen y minimizan sus demandas. Quienes se oponen son neutralizados, quizás con apoyo de los Estados Unidos.

Mención especial merecen los líderes chavistas sancionados y acusados de narcotráfico. Son ellos los principales sospechosos de levantarse en contra de cualquier cambio, por cosmético que sea. En segundo lugar, se encuentran los grupos armados. El escenario de cohesión demanda cierto conflicto. Si todas las amenazas son rápidamente neutralizadas, un líder con respeto y apoyo interno es innecesario.

Por ello, ese escenario requiere niveles de conflicto que sólo el chavismo pueda contener, y con ello, justificar en el imaginario trumpista su imprescindibilidad.

Ese escenario da vida a un nuevo modelo político: El chavitrumpismo, una conveniente alianza entre el chavismo y el trumpismo en la que se intercambia continuidad por sumisión y petróleo por poder. Nada de esto implica que en este escenario no se registren algunos avances en materia política y económica.

Pero no se trata de una democratización, sino un nuevo equilibrio autoritario con estabilidad económica producto de la alianza con los Estados Unidos.

Este escenario es si el chavismo no logra superar la mutua desconfianza generada por la traición que entregó al hijo predilecto de Chávez. Apaciguar los ánimos sin olvidar la afilada espada que pende sobre sus cabezas de una crin de caballo.

La legitimación del liderazgo de Delcy por parte del presidente Trump, desconoció los resultados de las elecciones presidenciales del 2024 y el liderazgo de María Corina Machado y de Edmundo González. Junto a ellos, la democracia tendrá que buscar otra puerta de entrada.

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