A Trump no le importa el retorno a la vida democrática, le urge asegurar el control del petróleo, minerales y recursos naturales estratégicos
La decisión de que la número dos del chavismo, Delcy Rodríguez, tomase las riendas de Venezuela, si bien se ajusta a la sucesión natural prevista en la Constitución Bolivariana, quedó sellada por una decisión de Donald Trump, informó el diario ABC.
El mandatario estadunidense manifestó su explícito deseo de que fuese ella, y no otra figura, quien encabezara la conducción del país caribeño en este incierto periodo abierto tras el secuestro del dictador Hugo Chávez.
Cómo se convenció Trump de que Rodríguez era la pieza indicada sigue siendo la “reencarnación” de la revolución bolivariana, tras la muerte de Hugo Chávez, y ahora el secuestro de Maduro para presentarlo como un trofeo de guerra en los tribunales de Nueva York, bajo dudosas acusaciones.

No obstante, parece decisiva la valoración de la Casa Blanca sobre la incapacidad de la oposición para controlar el poder y garantizar estabilidad inmediata. Washington ha apostado por una transición organizada y menos traumática, mostrando que no le urge tanto el retorno a la vida democrática como asegurar sus intereses estratégicos y comerciales en la región.
Sin embargo, la oferta de Trump es un dardo envenenado. “Si no hace lo correcto, pagará un precio probablemente más alto que Maduro”, advirtió el líder republicano al referirse a este pacto de gobernanza que permite a la hermana del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez mantenerse en el poder.
Para Trump “lo correcto” implica acceso total a la riqueza petrolera venezolana y aceptar una especie de tutelaje cuyo alcance operativo aún está por definir.
“Nosotros estamos a cargo”, ha dicho el líder estadunidense al referirse a Venezuela.

Y es allí donde el escenario se complica para Rodríguez que no solamente deberá lidiar con el impredecible y temperamental presidenteTrump, sino que en paralelo tendrá que convencer a los suyos que la revolución bolivariana sigue siendo independiente y que su llegada al poder no fue el resultado de una traición contra Maduro.
Después de una inicial retórica confrontativa, Rodríguez bajo el tono y pidió a la Casa Blanca “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación y avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre ambas naciones”.
Hasta ahora no se ven señales de apertura democrática, liberación de presos políticos o algún castigo para figuras emblemáticas del régimen que simbolizan la represión o la corrupción. Eso es lo mínimo que esperan millones de venezolanos.
El análisis concluye señalando que no hay que perder de vista que cualquier concesión a Estados Unidos pone en riesgo la frágil unidad que en estos momentos sostiene internamente al régimen chavista que ahora encabezan los hermanos Rodríguez.
