La presidenta inicia la búsqueda de posibles traidores mientras se garantiza la sumisión a Washington
En la esquizofrénica Venezuela actual conviven dos discursos. Uno, hacia el exterior del país, lo dejó por escrito Delcy Rodríguez y habla de trabajar “de manera conjunta” con Estados Unidos, mientras se silencia la decisión de Washington de controlar los recursos energéticos y obligan y obligar a comprar solo productos estadunidenses con ese dinero. Y otro discurso al interior, en el que se concentra el poder ejecutivo y legislativo en una sola familia: Los Rodríguez, y acentúa el modelo represivo, informó el diario El Mundo.
Para los de casa, el mensaje de la nueva presidencia es que nada ha cambiado y que la revolución sigue su paso “más firme que nunca”, que incluye la purga en busca de los cómplices de la sonrojante incursión estadunidense en el corazón de Caracas, que terminó con al menos 100 soldados muertos, venezolanos y cubanos del círculo de seguridad de Nicolás Maduro, según cifras oficiales de Caracas y La Habana: Ninguno del otro lado y el presidente en un tribunal de Nueva York unas horas después.
En ese sentido, el chavismo filtró el nombre del primer detenido de peso: El general Javier Marcano Tabata. El militar más cercano a Maduro fue detenido el martes, señalado como uno de los grandes traidores, en su necesidad de exhibir cabezas que expliquen por qué los radares no funcionaron o por qué resultó inútil la millonaria inversión en aviones de combate y sistemas de comunicación que ni siquiera llegaron a ponerse en marcha aquella noche.

Hasta el día de su detención, Marcano era el jefe de la Guardia de Honor Presidencial y director de la DGCIM, el cuerpo de inteligencia venezolano que durante muchos años estuvo dirigido por Hugo El Pollo Carvajal. Para su detención ni siquiera esperaron a que llegara a su casa: El arresto se produjo en el hemiciclo de la Asamblea Nacional y de ahí fue conducido directamente al calabozo, después de un confuso intercambio de disparos la noche de Reyes frente al Palacio de Miraflores, en el que drones y soldados se dispararon mutuamente.
Se ha sabido después que el incidente, nunca aclarado oficialmente, tuvo que ver con la detención del general Marcano.
Los informes de la inteligencia colombiana, eficaz fuente de información sobre lo que sucede en el país vecino y a los que tuvo acceso la prensa de ese mismo país, señalan que Marcano está acusado de facilitar la ruta para el secuestro del dictador Nicolás Maduro.
Su participación consistió en haber entregado a Estados Unidos las coordenadas exactas donde dormían Maduro y Cilia Flores y en señalar los puntos ciegos del anillo de seguridad cubano-venezolano que los protegía.
Según esos informes, él era el hombre infiltrado por Estados Unidos, y añaden que detectaron la existencia de comunicaciones cifradas entre el general y agencias de inteligencia extranjeras desde semanas antes del 3 de enero.

Superado el susto inicial, el temor a una nueva incursión de la Delta Force sigue siendo una amenaza real que el entorno de Trump se encarga de agitar periódicamente. Es por eso que, para reemplazar a Marcano, Rodríguez ha decidido rodearse de los duros y ha elegido como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial al general Gustavo González López. El primer nombramiento de la presidenta fue ministro de Interior y director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) hasta finales del 2024.
El Sebin es la policía política del régimen, encargada, entre otras cosas, de la tenebrosa cárcel del Helicoide, símbolo de torturas y represión a los opositores. Organizaciones internacionales y de derechos humanos han acusado en el pasado a González López de presuntos abusos durante su gestión al frente del Sebin, lo que terminó en sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. “Es uno de los duros. Su nombramiento no manda ninguna señal de cambio”, sostiene el diputado opositor Stalin González, en sintonía con el doble lenguaje dentro y fuera de Venezuela que sostiene el chavismo.
Según el medio independiente venezolano Efecto Cocuyo, el general González López está incluido en la lista de sancionados del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Mientras el madurismo sin Maduro se reafirma en el control y la represión en las calles, con grupos de motorizados armados campando a sus anchas por Caracas, la realidad al exterior se acomoda al tutelaje estadunidense.

Aunque Diosdado Cabello amenazó en días pasados con cortar todo el suministro de petróleo a Estados Unidos en caso de cualquier agresión -“ni una gota”, repetía-, la realidad es que la nueva administración venezolana guarda silencio ante los humillantes anuncios de Trump y Marco Rubio, que señalan que todos los recursos energéticos venezolanos quedarán bajo su control. Las autoridades venezolanas también han tragado en silencio el anuncio de Donald Trump, cuando aseguró que las “autoridades interinas de Venezuela enviarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo”.
Pero no solo se trata de silencio. El reacomodo de los hombres que rodean a Delcy Rodríguez está enfocado más en satisfacer a Estados Unidos que en plantarle cara. Otro de los nombramientos de las últimas horas fue el de Calixto Ortega, designado vicepresidente de Economía. El perfil de Ortega Sánchez es el de un hombre leal a la presidenta, formado en Estados Unidos, con una maestría en Columbia, un MBA en Energía de la Escuela de Negocios de la Universidad de Rice y estudios en Banca y Finanzas en la Universidad de Londres.
Antes de ponerse al frente de la cartera económica, Ortega fue cónsul de Venezuela en Nueva York y Houston, además de delegado ante el Comité Administrativo y Presupuestario de las Naciones Unidas durante un breve periodo en 2007. Ortega Sánchez tiene el objetivo de atender los requerimientos de Washington sin hacer excesivo ruido, mientras trata de sacar de la UCI a la maltrecha economía venezolana, con una desvalorización de la moneda local de casi un 500%, que aviva los temores de hiperinflación.
