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Crítica economía venezolana luego de 13 años de dictadura de Maduro

Crítica economía venezolana luego de 13 años de dictadura de Maduro
Fotografía de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (i), junto a su esposa,, Cilia Flores (d), compareciendo ante un tribunal federal este lunes, en Nueva York (EE.UU.). EFE/ Jane Rosenberg

Del colapso histórico del PIB y la hiperinflación a una recuperación desigual marcada por la dolarización de facto y la fragilidad del bolívar

Venezuela, otrora potencia petrolera de América Latina, atravesó bajo el dictador Nicolás Maduro una de las crisis económicas más profundas de su historia, con una contracción acumulada superior al 70% en siete años y un período de hiperinflación que se extendió durante cuatro años, informó la agencia EFE.

Tras ese colapso, el país registró una leve mejoría en varios sectores, impulsada por una mayor apertura al sector privado y el desmontaje parcial de controles heredados del mandato de Hugo Chávez.

Sin embargo, el país que deja Maduro tras su captura el sábado por Estados Unidos, en medio de ataques registrados en Caracas y en tres estados cercanos, sigue enfrentando serias dificultades económicas.

La devaluación persistente del bolívar frente al dólar y el limitado poder adquisitivo de la población contrastan con los datos oficiales, que hablan de un crecimiento sostenido desde el 2021.

Fotografía de archivo del 18 de diciembre del 2025 donde se observa un balancín petrolero en el Lago de Maracaibo (Venezuela). EFE/ Henry Chirinos

Estas son cuatro claves para entender la evolución de la economía venezolana durante casi 13 años del régimen de Maduro, desde abril del 2013.

El producto interno bruto (PIB) cayó de forma sostenida entre el 2014 y el 2020, con una contracción acumulada cercana al 75%, según estimaciones independientes.

Este colapso redujo drásticamente el sector empresarial, la capacidad operativa de las compañías que permanecieron abiertas y el consumo interno, además de acelerar el deterioro de la industria petrolera, principal motor de la economía.

Expertos atribuyen la crisis a una combinación de corrupción, controles de cambio y de precios instaurados en el 2003, expropiaciones masivas, sanciones de Estados Unidos y el impacto de la pandemia.

Para el economista Asdrúbal Oliveros, la recesión de ese período es la peor en la historia del país desde la Guerra Federal, a mediados del siglo XIX.

Fotografía que muestra el Centro Metropolitano de Detención donde está recluido Nicolás Maduro este miércoles, en Brooklyn, Nueva York (EE.UU.). EFE/ Angel Colmenares

El colapso económico derivó, según organismos locales e internacionales, en una emergencia humanitaria compleja, caracterizada por hambre, desnutrición, escasez de alimentos y el deterioro de los sistemas de salud y educación.

El régimen asegura que la economía crece desde el segundo trimestre del 2021, con mejoras en sectores como el petrolero, el comercio y la manufactura.

Entre el 2012 y el 2020, la producción de crudo cayó un 80%, al pasar de 2.8 millones de barriles diarios a apenas 557,000, de acuerdo con cifras oficiales.

En el 2020, Venezuela enfrentó una severa escasez de gasolina que el Ejecutivo atribuyó a las sanciones petroleras de Estados Unidos y que palió con importaciones de combustible iraní, además de aumentar el precio de la gasolina, históricamente subsidiada.

Desde el 2021, la producción comenzó a recuperarse, influida por el alivio parcial de las sanciones durante el gobierno de Joe Biden y por acuerdos con petroleras como Chevron y Repsol. En enero de del 2025, el bombeo superó el millón de barriles diarios por primera vez desde el 2019 y alcanzó 1,142,000 barriles diarios en noviembre, un 10,7% más, según datos oficiales.

Fotografía del logo de Chevron. EFE/Allison Dinner.

Venezuela vivió entre finales del 2017 y el 2021 un período hiperinflacionario con tasas récord, 130,060% en el 2018, 9.585,5% en el 2019, 2.959,8 % en 2020 y 686,4% en el 2021. Oliveros destacó que se trata de la segunda hiperinflación documentada más prolongada del mundo.

Durante esos años, el país adoptó de manera informal el dólar, con la anuencia del régimen, que comenzó a usar la divisa como referencia para precios, combustible y bonificaciones salariales, aunque las autoridades lograron contener la inflación estabilizando el tipo de cambio, desde octubre del 2024 el dólar volvió a subir de forma sostenida, impulsando nuevamente los precios.

El balance económico del período deja un país con señales de recuperación, pero aún marcado por profundas fragilidades estructurales y una población golpeada por años de crisis.

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