Corre el riesgo de convertirse en “una ficción casi completa” frente a la actuación unilateral de Estados Unidos
La ONU atraviesa uno de sus momentos más delicados en años, luego del secuestro del dictador Nicolás Maduro sin mandato del Consejo de Seguridad y las crecientes amenazas de Washington sobre territorios estratégicos como Groenlandia, informó la agencia EFE.
Esos hechos han reavivado el escepticismo sobre la capacidad del organismo para frenar acciones unilaterales de grandes potencias y garantizar la vigencia del sistema multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Académicos y diplomáticos coinciden en que la operación militar ordenada por el expresidente Donald Trump, bajo el argumento de combatir el narcotráfico transnacional, viola principios básicos de soberanía y establece un preocupante precedente para el trato de líderes internacionales.

Thomas Weiss, experto de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, advierte que “lo que Trump está normalizando es la ley del más fuerte”, alertando sobre posibles reacciones agresivas de otros Estados.
El clima en la ONU refleja una creciente desconfianza y paralización. El Consejo de Seguridad, limitado por el poder de veto, tiene escasa capacidad de reacción, mientras el secretario general, António Guterres, enfrenta una influencia mínima frente a las grandes potencias.
Según Weiss, “Guterres está silbando al viento” y la ONU corre el riesgo de convertirse en “una ficción casi completa” frente a la actuación unilateral de Estados Unidos.

La retirada estadunidense de 66 organizaciones internacionales y de 31 entidades del ecosistema de la ONU, junto con cuestionamientos internos sobre su legitimidad por parte del embajador Mike Waltz, debilitan aún más la autoridad del sistema basado en la Carta de la ONU.
Expertos en derecho internacional, como Errol Mendes, señalan que esas acciones refuerzan la narrativa de potencias como China y Rusia, quienes podrían aprovechar el precedente para actuar en sus áreas de influencia.
