La isla atraviesa la peor situación económica, energética, sanitaria y social en décadas
Cuba vive actualmente un momento de tensión histórica con Estados Unidos y enfrenta una de sus peores crisis internas desde la Revolución de 1959, marcada por la confluencia de problemas económicos, energéticos, sanitarios, migratorios, sociales y políticos que se retroalimentan entre sí, informó la agencia EFE.
La crisis energética mantiene apagones diarios que superan las 20 horas en amplias regiones del país, debido a centrales termoeléctricas obsoletas y déficit de divisas para importar petróleo.
El bloqueo del suministro venezolano ha agravado aún más el panorama, y especialistas estiman que se necesitarían entre $8,000 millones y $10,000 millones para sanear el sistema eléctrico.

En el ámbito económico, la actividad productiva se encuentra paralizada, el PIB ha caído más de un 15% desde el 2020, la industria y la agricultura prácticamente han desaparecido, y el turismo ha descendido de 4.7 millones de visitantes en el 2018 a 1,8 millones en el 2025.
La crisis demográfica es igualmente alarmante, la población ha sufrido una contracción del 24% en cuatro años, con más del 20% de los cubanos mayores de 60 años. El éxodo masivo ha provocado un país envejecido y con escasos jóvenes, lo que genera aún más presión sobre los servicios públicos.
En el plano político, la falta de liderazgos, la represión estatal y el acceso a información independiente han generado protestas recurrentes, como el estallido social del 11 de julio del 2021, más de 1,700 personas han sido encarceladas por motivos políticos, y los problemas económicos siguen sin resolverse.

La crisis sanitaria se manifiesta en epidemias de dengue y chikunguña que han dejado 65 muertos y decenas de miles de infectados en el 2025.
La sanidad pública, otrora emblema del sistema, ha sufrido una caída del 27% en el número de médicos y un aumento de la mortalidad infantil de 3.9 a 9.9 por cada 1,000 nacidos vivos en siete años.
Analistas advierten que, a menos de que se implementen reformas estructurales profundas y haya un cambio en la gestión de recursos, Cuba seguirá enfrentando una escalada de tensiones internas y externas, con un país cada vez más frágil ante desafíos económicos, sociales y sanitarios.
