El gobierno de Olaf Scholz mantiene “serias dudas” sobre la legitimidad de la presidenta encargada, pero evitará el choque directo
Alemania fijó una postura de cautela vigilante ante el nuevo escenario político en Venezuela. Este miércoles, el Ministerio de Exteriores alemán puso en duda la legitimidad de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, aunque evitó cerrarle las puertas a la diplomacia, informó la agencia EFE.
Para Berlín, el origen del poder de Rodríguez (derivado de unos comicios que el gobierno germano considera fraudulentos) es una “gran interrogante”. Pero el reconocimiento definitivo dependerá exclusivamente de sus hechos.
“Las últimas elecciones no fueron legítimas. Todo lo que se deriva de ellas hay que verlo bajo una gran duda”, afirmó el portavoz de Exteriores, Martin Giese.
Sin embargo, aclaró que lo fundamental no será el pasado, sino el comportamiento inmediato del Ejecutivo venezolano.

“Veremos cómo actúa el gobierno a continuación”, sentenció. Asimismo, dejó claro que Alemania no tiene prisa por emitir un reconocimiento oficial, pero tampoco tiene intención de aislar a la nueva jefa de Estado mientras el país intenta estabilizarse.
Esta postura abre un resquicio para el alivio de la asfixia económica. Preguntado sobre la retirada gradual de las sanciones de la Unión Europea, el portavoz no descartó apoyar esta medida en Bruselas, siempre que contribuya a mejorar la situación de la población y facilite una reforma democrática real.
Berlín también se pronunció sobre el papel de Washington en la caída del dictador Nicolás Maduro. El portavoz de la Cancillería, Stefan Kornelius, reiteró que la justificación aportada por la administración de Donald Trump para la intervención militar del 3 de enero sigue siendo “insuficiente desde el punto de vista del derecho internacional”.
A pesar de esta observación técnica, Alemania rehusó condenar explícitamente la captura de Maduro, manteniendo un equilibrio retórico que le permite criticar el método estadounidense mientras se prepara para gestionar las consecuencias del nuevo orden en Caracas.
Para el gobierno de Olaf Scholz, la hoja de ruta en Venezuela debe incluir paz, libertad y el cumplimiento de los derechos civiles.
Alemania parece estar dispuesta a dar “todos los pasos necesarios” para alcanzar estos objetivos, lo que sugiere que, si Delcy Rodríguez demuestra una apertura real hacia una transición democrática, Berlín podría convertirse en su principal puente con el viejo continente, dejando atrás las objeciones sobre su legitimidad de origen.
