Tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, sectores del exilio consideran justificada una “operación quirúrgica” contra el régimen cubano
Entre los acordes de salsa que se escapan de los bares y el aroma a puro que impregna las calles de la Pequeña Habana, en Miami, crece entre sectores del exilio cubano la esperanza de que Estados Unidos impulse una operación en Cuba similar a la que recientemente sacó del poder al dictador Nicolás Maduro, informó la agencia EFE.
Para muchos, una acción de este tipo estaría justificada tras décadas de miseria, represión y falta de libertades bajo el régimen castrista. “Aparte de la presión económica, la presión política y la presión militar, si hace falta una operación quirúrgica para sacar a los opresores que mantienen el poder en Cuba, bendita sea”, afirmó Luis Zúñiga, miembro de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), desde la sede de la organización en Doral, al oeste de Miami.
Aunque son pocos los exiliados que se atreven a expresar públicamente su postura, entre quienes sí lo hacen prevalece el respaldo a una intervención similar a la ocurrida en Venezuela el pasado 3 de enero.

Para Zúñiga, el operativo que llevó a Maduro ante tribunales de Nueva York no solo representó un éxito estratégico, sino también la validación de una tesis política: el derecho a la intromisión internacional.
“Hay derecho a la intromisión en los asuntos internos de Cuba porque la dictadura aplasta, abusa y criminaliza arbitrariamente a los cubanos”, sostuvo Zuñiga, al recordar que el régimen se consolidó con el apoyo de la Unión Soviética.
Estados Unidos, que históricamente ha ejercido presión sobre Cuba, ha endurecido aún más su postura desde el regreso de Donald Trump a la presidencia. El mandatario reincorporó a la isla a la lista de países patrocinadores del terrorismo, lo que implicó nuevas sanciones financieras.
A ello se suma, para el exilio, el nombramiento de Marco Rubio -estadunidense de origen cubano y defensor de una línea dura contra La Habana- como secretario de Estado.

José Ramón Pérez Campos, cubano de padres exiliados, considera que la salida de Maduro no implica automáticamente la caída del régimen cubano, pero sí representa un eslabón muy sensible para un sistema que dependía del respaldo venezolano.
“Este corte lo pone en una situación sumamente difícil. O buscan alternativas diplomáticas, o no sé realmente a dónde van a parar”, señaló en la popular Calle Ocho.
Pérez Campos sugirió que un cambio real implicaría abandonar el comunismo, aunque dudó de que el régimen esté dispuesto a perder el control del poder, y a su juicio, el gobierno cubano continuará presentando a Estados Unidos como el enemigo responsable de los problemas internos. “O asumen su incapacidad y hacen un cambio, o no quedará más remedio que obligarlos a hacerlo”, afirmó.
De producirse una transición, aseguró, gran parte de la comunidad cubana en el exilio estaría dispuesta a contribuir a la reconstrucción del país, hoy sumido en una profunda crisis económica, energética y demográfica. “¿Usted cree que uno está aquí porque quiere? Nosotros nunca fuimos a un país inmigrante, al contrario”, dijo.
