El arzobispo llamó a no normalizar la desigualdad ni la mentira y afirmó que el país no está condenado a vivir bajo la corrupción
El arzobispo José Domingo Ulloa, lanzó este domingo un contundente llamado a la conciencia nacional al advertir que la corrupción, la violencia y la pobreza representan hoy el principal “pecado del mundo” que hiere a la sociedad panameña.
Durante su homilía, Ulloa afirmó que estos males no son abstractos ni lejanos, sino realidades concretas que afectan a las familias, comunidades y al país entero, y que tienen rostro y consecuencias visibles en la vida diaria de los ciudadanos.
“El pecado del mundo en Panamá es la corrupción que indigna cuando se desvían los recursos que debían llegar a la educación, a la salud y a las comunidades más pobres, y se juega con la confianza del pueblo”, dijo el monseñor.

Se refirió además a la violencia como una expresión alarmante de este deterioro social, señalando que la inseguridad se ha instalado en los barrios y que muchos jóvenes crecen sin oportunidades, en un entorno donde la vida se vuelve cada vez más frágil.
Asimismo,señaló a la pobreza como una realidad que humilla cuando el trabajo honrado no alcanza para vivir con dignidad y cuando el esfuerzo diario no se traduce en bienestar para miles de familias que sobreviven con lo justo o menos de lo justo.
En su reflexión, el líder de la Iglesia católica también denunció la mentira y la desigualdad como expresiones del mismo mal, al advertir que el engaño se normaliza cuando se prometen soluciones que no llegan y cuando el progreso beneficia solo a unos pocos, dejando a muchos atrás.
No estamos condenados a repetir nuestras heridas”, afirmó Ulloa, subrayando que “la corrupción no es destino, la violencia no es normalidad y la desigualdad no responde a la voluntad de Dios”.
El arzobispo concluyó su mensaje con un llamado a la responsabilidad colectiva, recordando que la transformación del país requiere verdad, justicia y compromiso ético, tanto de quienes gobiernan como de la ciudadanía en general.
