La presencia del presidente Mulino en Asunción, proyecta al país como actor estratégico en el escenario político, comercial y diplomático global
La asistencia del presidente José Raúl Mulino a la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), celebrada en Asunción, Paraguay, marca un hito relevante para Panamá en los planos político, diplomático, comercial y geopolítico, según un análisis del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Aunque el país participa como Estado asociado del Mercosur, su presencia en este evento de alto nivel reafirma su vocación histórica como puente entre regiones y su apuesta por el multilateralismo y la integración económica.
Con la participación de Panamá en la firma de este Acuerdo, el país sale con un posicionamiento estratégico reforzado, además consolida a Panamá como un actor articulador entre América del Sur, Centroamérica y Europa, en coherencia con su rol geopolítico y logístico, por lo que al estar presente en uno de los acuerdos birregionales más relevantes de las últimas décadas, el país gana visibilidad política y fortalece su perfil internacional.

De igual forma, si bien no es miembro pleno del bloque, Panamá profundiza su estatus de Estado asociado, posicionándose como un socio confiable y relevante, su presencia en hitos estratégicos del Mercosur refuerza los lazos políticos con Sudamérica y amplía su margen de influencia regional.
Por otro lado, en un contexto global marcado por la fragmentación y las tensiones geopolíticas, Panamá envía un mensaje diplomático contundente al respaldar un acuerdo basado en reglas, integración y comercio abierto, alineándose con los principios del multilateralismo económico.
En tanto, la firma del acuerdo involucra a uno de los principales socios comerciales de Panamá, al asociarse políticamente a este proceso, el país fortalece su relación estratégica con la UE, proyectándose como una plataforma segura para inversiones, comercio y servicios en la región.
Otros de los puntos que beneficia a la economía panameña, es que aunque Panamá no forma parte directa del tratado, su condición de hub logístico, financiero y de servicios le permitirá capitalizar el aumento de los flujos comerciales entre el Mercosur y la UE, que previsiblemente transitarán por el istmo.

La presencia del presidente Mulino envía una señal de estabilidad, previsibilidad y alineamiento con economías abiertas, elementos clave para atraer y retener inversión europea interesada en operar en América Latina desde Panamá.
También la participación en este evento distingue a Panamá de otros países centroamericanos, reforzando su liderazgo regional y su proyección como una voz con alcance hemisférico y transatlántico.
En un escenario internacional de reajustes entre grandes potencias, Panamá apuesta por la diversificación de socios, evitando dependencias excesivas y ampliando su margen de maniobra en política exterior.
Sobre el capital político para futuras negociaciones, este hito fortalece la credibilidad de Panamá para modernizar acuerdos comerciales existentes o explorar nuevos entendimientos, tanto con el Mercosur como con la UE.

La asistencia del presidente Mulino refleja una política exterior activa, pragmática y estratégica, orientada a insertar a Panamá en los grandes procesos que están redefiniendo el comercio y la geopolítica global.
Asimismo, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la fragmentación, Panamá envía una señal clara de respaldo al multilateralismo y al comercio basado en reglas, alineándose con procesos de integración que promueven previsibilidad, cooperación y apertura económica.
La firma del acuerdo también refuerza la relación estratégica de Panamá con la UE, fortaleciendo el diálogo político y proyectando al país como un socio complementario y una plataforma regional de servicios, logística e inversión para empresas europeas interesadas en América Latina.
Desde el punto de vista económico, el aumento esperado del comercio birregional Mercosur-UE abre oportunidades indirectas para Panamá como hub logístico, financiero, marítimo y de conectividad aérea, capitalizando su infraestructura y posición geográfica estratégica.

Este escenario contribuye además a la atracción de inversión extranjera europea y sudamericana, al presentar a Panamá como un destino estable, seguro y competitivo para empresas que busquen establecer o expandir operaciones regionales vinculadas a los nuevos flujos comerciales.
La participación en este evento de alto nivel distingue a Panamá dentro de Centroamérica, proyectándolo como un país con liderazgo regional y capacidad de interlocución en espacios geopolíticos clave, al tiempo que amplía su margen de acción internacional mediante la diversificación de alianzas estratégicas.
Ese hito fortalece el capital diplomático de Panamá para futuras negociaciones comerciales y envía un mensaje claro de una política exterior activa, pragmática y estratégica, enfocada en insertar al país en los principales procesos de reconfiguración del comercio y la gobernanza global.
