El presidente de Renfe ha descartado la posibilidad de que se haya debido a un exceso de velocidad o fallo humano. Un fallo en el tren o en la vía son las hipótesis principales
El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), ocurrido en la tarde del domingo, ha causado al menos 39 muertos. Además, un total de 122 personas han sido atendidas por lesiones derivadas del accidente, de las que 43 permanecen hospitalizadas, incluyendo cinco menores, y 74 ya han sido dadas de alta, según ha informado el servicio de emergencias 112 de Andalucía. Entre los hospitalizados hay 12 heridos adultos y un menor en la UCI.
El accidente se produjo pasadas las siete y media de la noche, cuando un tren Iryo que había salido de Málaga con destino a Madrid, se salió del carril a la altura de los desvíos de entrada a la estación de Adamuz. El convoy invadió la vía contigua, por la que circulaba en sentido contrario un tren Alvia, que viajaba a unos 200 kilómetros por hora con dirección a Huelva.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha señalado que el accidente resulta “raro y difícil de explicar”, ya que el tren de Iryo implicado en el choque es relativamente nuevo y la infraestructura había sido renovada recientemente. En un comunicado, Iryo ha precisado que el tren 6189 fue fabricado en el 2022 y superó su última revisión el pasado 15 de enero.
Por su parte, el presidente de Renfe ha descartado la posibilidad de que se haya debido a un exceso de velocidad o fallo humano. Un fallo en el tren o en la vía son las hipótesis principales.
El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, ha señalado en rueda de prensa que el tren siniestrado de la compañía tenía menos de tres años de antigüedad y contaba con tecnología de última generación. Asimismo, ha subrayado que la unidad había superado todas las revisiones técnicas obligatorias, incluida una inspección realizada recientemente.
