Ejecutivos comerciales señalaron que la estatal china analiza el impacto potencial de cualquier importación bajo el programa de deuda por crudo venezolano
La estatal china PetroChina ordenó a sus operadores que no compren ni negocien crudo de Venezuela mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, controle las exportaciones del país este mes. Así lo informaron a la agencia Reuters dos ejecutivos comerciales familiarizados con la situación, recoge el diario El Nacional.
Hasta principios del 2019, la unidad que cotiza en bolsa de la mayor compañía petrolera de China era el mayor comprador individual de crudo venezolano, pero suspendió las importaciones tras las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump a las ventas de petróleo de Venezuela.
La decisión de PetroChina de abstenerse de comprar mientras evalúa la nueva situación refleja que el suministro de crudo venezolano hacia China, su mayor cliente hasta entonces, seguirá siendo limitado, desviando a compradores chinos hacia Canadá, Irán y Rusia.

Los ejecutivos comerciales, que solicitaron mantener el anonimato, señalaron a la agencia que PetroChina también analiza el impacto potencial de cualquier importación bajo el programa de deuda por petróleo de Venezuela, en el cual el régimen chavista utiliza su crudo para pagar préstamos con China.
Sin embargo, el reciente acuerdo entre Caracas y Washington, que permite a Estados Unidos controlar 50 millones de barriles de petróleo venezolano, podría implicar la reasignación de cargamentos originalmente destinados a Pekín.
El control estadounidense del petróleo venezolano ha abierto oportunidades a casas comerciales como Trafigura y Vitol, que comenzaron a vender crudo a refinerías en Estados Unidos, España, India y China.
Aun así, las ofertas para el crudo pesado venezolano no resultan competitivas frente a otros grados, como el canadiense, y los descuentos para cargamentos destinados a China han disminuido significativamente en los últimos meses.
El presidente Donald Trump se reunió el 10 de enero en la Casa Blanca con ejecutivos de las principales empresas petroleras del mundo. Les ofreció “protección y seguridad del gobierno” a largo plazo y los alentó a invertir al menos $100,000 millones de capital privado para revitalizar la industria petrolera venezolana.
