El sindicato asegura que el acuerdo entre CAPAC y el gobierno elimina derechos laborales y debilita la seguridad en las obras
El Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS) denunció públicamente que el nuevo convenio colectivo firmado entre sectores empresariales de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) y el gobierno representa un retroceso histórico de más de 30 años en los derechos de los obreros de la industria de la construcción en Panamá.
Según el sindicato, el acuerdo contempla el peor aumento salarial registrado para el sector y va mucho más allá del tema económico.
SUNTRACS advierte que el nuevo convenio reduce el alcance de su aplicación, elimina la obligatoriedad para los contratistas y debilita los mecanismos de protección ante riesgos laborales.

En ese sentido, señalan que ante un peligro inminente en una obra ya no se ordenará la suspensión inmediata, sino que el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) solo podrá recomendarla, quedando la decisión final a discreción del sector empresarial.
La organización sindical también denuncia la eliminación del programa de asistencia, educación cultural y deportiva, lo que implica el fin de beneficios como útiles escolares y ligas deportivas. “Se nos niega incluso el derecho a la recreación”, afirmó un vocero del gremio.
Entre otros puntos críticos, SUNTRACS señala que se prioriza el incremento de la producción empresarial mediante cambios en los sistemas de regulación e incentivos en perjuicio de los trabajadores, además, las sanciones disciplinarias quedarían a discreción del patrono, incluso por encima de lo establecido en el Código de Trabajo.

El sindicato también denunció la eliminación de cláusulas que garantizaban un 75% de mano de obra colonense en los proyectos desarrollados en la provincia de Colón, así como la supresión total de las cláusulas de libertad sindical.
De acuerdo con SUNTRACS, en total fueron eliminadas 14 cláusulas y modificadas 57 de fondo y 50 de forma. “A todo esto lo llamaron un pequeño ajuste, pero no lo es. Esto constituye el mayor retroceso de nuestra historia de lucha”, afirmaron.
El sindicato calificó la situación como grave y alertó que el nuevo acuerdo atenta directamente contra los derechos de los obreros y obreras de la industria de la construcción en el país.
