Cuatro semanas después de la caída de Maduro, la presidenta encargada acelera la reforma petrolera y reabre la Embajada de Estados Unidos en Caracas
Han pasado cuatro semanas desde que Nicolás Maduro fue sacado de Venezuela tras una operación militar de Estados Unidos que terminó con su secuestro y “más de 100 muertos”, según autoridades venezolanas. Y aunque sus herederos en el poder, encabezados por su vicepresidenta Delcy Rodríguez, ahora encargada del Ejecutivo nacional, afirman que actúan siguiendo sus mismos lineamientos, muchas cosas han cambiado, analiza el diario La Razón.
El jueves se conoció que el director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo un encuentro en Caracas con Rodríguez.
La inteligencia de Estados Unidos había recomendado dejarla al frente de un interinato, y la CIA tuvo un agente infiltrado en el alto gobierno informando sobre Maduro antes de su captura el 3 de enero, según publicaron medios como The New York Times y The Wall Street Journal en su momento.
Ratcliffe es el primer alto oficial estadunidense en estrechar la mano de Rodríguez. LA RAZÓN pudo saber que estuvo en Venezuela apenas por algunas horas y, aunque la visita fue puntual, dejó una imagen impensable para el chavismo hasta hace algunos días, tras décadas de retórica antiimperialista y de usar el mote “agente de la CIA” para malponer a adversarios.

La Casa Blanca ha dicho repetidas veces que las autoridades interinas “han cumplido con todo lo que les hemos pedido”.
Trump anunció que recibiría hasta 50 millones de barriles de crudo, y Venezuela confirmó. Anunció que habría liberación de presos, y Caracas confirmó.
Anunció que perseguiría petroleros “fantasma” que intentaban sortear la cuarentena de Estados Unidos y el régimen habló de operación conjunta.
En Caracas se avanza en la reapertura de la embajada estadunidense, después de seis años vacía. Ya fue visitada por el jefe de la misión para Venezuela, y ha comenzado a recibir insumos y personal enviados desde Estados Unidos. Rodríguez ha dicho que servirá para “defender a Maduro”.
El jueves, Rodríguez también entregó al parlamento venezolano dos reformas legales para su aprobación. La primera es la ley de hidrocarburos, apenas dos días después de que Trump se reuniera con grandes petroleras para hablar sobre Venezuela. Se ha informado que las compañías quieren cambios legales para poder controlar parte de la producción de crudo y acceder a la infraestructura de exportación, actualmente controlada por la estatal PDVSA. También se introducirán cambios en las condiciones tributarias.
Fuera de lo económico, lo más relevante ha sido la excarcelación de presos políticos. El miércoles, la presidenta encargada dijo que serían un total de 406 personas (contando desde diciembre). El proceso ha sido lento y opaco.
La discusión está abierta sobre cómo se puede llegar realmente a una transición política, cuando la palabra democracia y elecciones aún apenas aparece tímidamente entre quienes parecen manejar la situación.
La líder opositora María Corina Machado dice que Venezuela transita un “momento complicado” y que “el régimen está siendo forzado a desmantelarse a sí mismo” pues Rodríguez “no controla, sino que obedece”.
