La emblemática tradición primaveral regresa con estrictas medidas de seguridad, revitalizando la cultura local y la economía de la ciudad
Después de casi dos décadas de ausencia, las calles y azoteas de Lahore, la segunda ciudad más poblada de Pakistán, volvieron a llenarse de cometas este viernes con la celebración del festival Basant, marcado por la llegada de la primavera, informó la agencia EFE.
La ministra principal de Punjab, Maryam Nawaz, celebró el regreso del icónico festival. “Las cometas regresan a los cielos de Lahore mientras el Basant cobra vida de nuevo después de 25 años”, y subrayó la necesidad de respetar las medidas de seguridad impuestas por las autoridades.
Basant, uno de los festivales culturales más populares del este de Pakistán, solía congregar a miles de personas en las azoteas de Lahore, hasta que la actividad comenzó a ser restringida a principios de los años 2000 por los accidentes provocados por los hilos metálicos y cortantes, que causaron decenas de víctimas. La prohibición total se impuso en el 2007, tras lo cual el festival desapareció prácticamente de la ciudad durante 18 años.

El retorno de Basant está limitado únicamente a Lahore durante tres días, bajo estrictas normas de seguridad, incluyendo sanciones para quienes utilicen materiales prohibidos según la Ley de Vuelo de Cometas de Punjab del 2025.
Para minimizar riesgos, las autoridades distribuyeron más de un millón de varillas protectoras para motociclistas, instaladas en la parte frontal de las motos y diseñadas para evitar cortes y accidentes con las cuerdas de las cometas.
Asimismo, el Departamento de Interior prohibió este año las cometas con símbolos religiosos o políticos, luego de que circularan videos mostrando imágenes del ex primer ministro encarcelado Imran Khan y banderas de su partido Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI).

Más allá de su significado cultural, el renacimiento del festival ha tenido un impacto positivo en la economía local, beneficiando a artesanos y talleres que fabrican estructuras de bambú y papel hecho a mano, muchos de los cuales estuvieron al borde de la extinción durante los años de veto.
Basant hunde sus raíces en antiguas celebraciones primaverales del Punjab histórico, una región que hoy se divide entre Pakistán y la India, y vuelve a convertirse en un símbolo de identidad cultural y festividad para la ciudad de Lahore.
