El arzobispo de Panamá invita a vivir este tiempo como una oportunidad de gracia, conversión y esperanza en medio de los desafíos del país
Durante la eucaristía del Miércoles de Ceniza celebrada en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Juan Díaz, Monseñor José Domingo Ulloa, profundizó en el profundo significado espiritual de la ceniza, signo con el que la Iglesia da inicio al tiempo de la Cuaresma.
Ante una numerosa presencia de fieles que abarrotaron el templo en horas tempranas de la mañana de este miércoles, el arzobispo recordó que el Miércoles de Ceniza va más allá de una fecha en el calendario litúrgico.
“No es simplemente un cambio en el calendario; es una oportunidad concreta de gracia, un tiempo que Dios nos regala para detenernos, revisar la vida y volver a lo esencial”, afirmó Ulloa.

Explicó que la ceniza que se impone a los fieles proviene de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, aquellas con las que se proclamó a Jesús como Rey.
Hoy, convertidas en ceniza, recuerdan la fragilidad de lo humano y lo pasajero de la gloria terrenal. “La ceniza nos dice que somos polvo, pero un polvo amado por Dios”, expresó.
Añadió que este signo invita a la humildad, a la verdad interior y a confiar en que Dios puede transformar las cenizas en vida nueva.

En un contexto nacional marcado por retos sociales, económicos y familiares, monseñor Ulloa exhortó a que la Cuaresma no se viva solo como una tradición externa, sino como un auténtico despertar del corazón y un compromiso real con la conversión personal y comunitaria.
Asimismo, recordó que este tiempo litúrgico se recorre a través de tres caminos concretos, la oración, el ayuno y la limosna, además señaló que la oración fortalece la relación con Dios en medio del ruido cotidiano; el ayuno educa el corazón y libera de aquello que esclaviza; y la limosna impulsa gestos concretos de solidaridad con los más necesitados.
“El camino cuaresmal nos conduce hacia la Pascua. La historia no termina en la cruz. La última palabra la tiene la vida”, concluyó el arzobispo, invitando a toda la Arquidiócesis a caminar unida, con humildad y esperanza, hacia la Resurrección.
