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Gas natural se dispara 20% y petróleo roza los $80 dólares el barril por ataques a Irán

Gas natural se dispara 20% y petróleo roza los $80 dólares el barril por ataques a Irán
Imagen de archivo de un pozo petrolero cerca de Oroshaza, a 197 kilómetros al sureste de Budapest, Hungría. EPA/Zsolt Czegledi.

Responde principalmente a la situación en el estrecho de Ormuz, enclave estratégico por el que transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos

Los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní de los ayatolás se deja sentir ya en los mercados de materias primas y con especial virulencia en el de hidrocarburos, informó el diario La Razón.

Así el precio del gas natural se dispara un 20,7% en la sesión de este lunes y cotiza cerca de los 38,5 euros por megavatio hora (MWh), según los últimos datos, aunque ha llegado a encarecerse un 24%, rozando los 39 euros MWh

El encarecimiento del gas responde principalmente a la situación en el estrecho de Ormuz, un enclave estratégico por el que transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.

La ralentización casi total del tráfico marítimo energético tras los ataques ha elevado la preocupación de los operadores europeos, especialmente en un contexto en el que Qatar y Emiratos Árabes Unidos, principales exportadores de gas natural licuado hacia Europa y Asia, dependen de esta ruta para sus envíos internacionales.

Unas bombas de extracción en un campo petrolífero, en una fotografía de archivo. EFE/Sean Masterson.

Irán, además de ser uno de los principales productores dentro de la alianza OPEP+, mantiene capacidad para alterar el tránsito energético en la región, lo que explica la rápida reacción del mercado incluso sin que se haya producido un cierre formal del paso marítimo. Los analistas señalan que el escenario más temido no es tanto el bloqueo completo del estrecho como posibles daños a infraestructuras clave de producción o exportación de petróleo y gas.

En paralelo al gas, el mercado petrolero también ha reaccionado con fuertes subidas. El barril de Brent, referencia internacional, llegó a dispararse hasta los $82.30 durante la madrugada, lo que supone un avance cercano al 13% respecto al cierre anterior, aunque posteriormente moderó parte de las ganancias para situarse con alzas próximas al 9% en la sesión europea, en el entorno de los $79.80 por barril.

La evolución del Brent supone un giro significativo frente a la relativa estabilidad observada durante los primeros meses del año. Tras un 2025 marcado por expectativas de exceso de oferta global y precios contenidos, el mercado vuelve a incorporar una importante prima geopolítica. El temor a interrupciones prolongadas del suministro ha llevado a varias firmas de análisis a advertir de que el crudo podría superar nuevamente los $80 e incluso acercarse a los $100 por barril si el tráfico energético por Ormuz no se normaliza en las próximas semanas.

Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, también registra un fuerte repunte y avanza alrededor del 6%, situándose en niveles próximos a los $67 por barril, según datos de Investing.com y cotizaciones internacionales del mercado de futuros.

El crudo norteamericano sigue así la tendencia alcista global impulsada por el aumento del riesgo de suministro y por la expectativa de que Estados Unidos incremente sus exportaciones energéticas hacia Europa y Asia en caso de disrupciones prolongadas en Medio Oriente.

El comportamiento conjunto del Brent y del WTI pone de manifiesto la elevada sensibilidad del mercado petrolero ante episodios de inestabilidad concentrados en puntos estratégicos del comercio mundial. Aunque Irán representa alrededor del 3% de la producción global de crudo, su influencia sobre rutas marítimas críticas amplifica de forma significativa el impacto potencial sobre los precios internacionales.

Los inversores permanecen ahora pendientes de la evolución militar en la región y, sobre todo, de la reanudación del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico. La estabilidad del flujo energético por el estrecho de Ormuz será determinante para saber si el actual repunte responde únicamente a un episodio puntual de volatilidad o si marca el inicio de una nueva fase alcista estructural en las materias primas energéticas durante el 2026.

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