,

¿Dónde están Rusia y China, los aliados de la nación islámica?

¿Dónde están Rusia y China, los aliados de la nación islámica?
El presidente ruso Vladimir Putin (I) y el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi. EFE/EPA/GRIGORY SYSOEV/SPUTNIK/KREMLIN.

El Kremlin ha demostrado antes que no arriesgará mucho por sus socios, ya sea en Venezuela, en Siria o Irán

Rusia y China tienen fuertes lazos diplomáticos, comerciales y militares con Irán, pero tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra la nación islámica, la pregunta que atrae la atención del mundo es qué tanto están dispuestos a respaldarla, informó el diario El Nacional, citando a la cadena BBC Mundo.

La reacción de Moscú a los ataques fue vociferante pero limitada, indicando su indignación y solidaridad con Teherán, mientras cuidadosamente evitaba tomar pasos que pudieran llevar a Rusia a un enfrentamiento directo, comenta Sergei Goryashko del servicio ruso de la BBC.

El portavoz de la dictadura dura, Dmitry Peskov, habló de una “profunda decepción” de que, a pesar de las conversaciones entre Washington y Teherán, la situación se deteriorara hasta tomar la forma de “una abierta agresión”.

Foto de Archivo del portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
EFE/EPA/PAVEL BEDNYAKOV/AP POOL.

Peskov afirmó que Moscú estaba en contacto permanente con el liderazgo de Irán y con los estados del Golfo afectados por la escalada de hostilidades.

El presidente Vladimir Putin envió este domingo sus condolencias al presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, por la muerte del líder supremo de Irán, ayatola Ali Jamenei, llamándola una “violación cínica de la moralidad humana y el derecho internacional”.

El Ministerio de Exteriores de Rusia, por su parte, denunció lo que interpreta como asesinatos políticos y la “cacería” de líderes de estados soberanos.

China también condenó enérgicamente la muerte del ayatola.

Foto de archivo del líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei. EFE/Página web oficial del ayatolá Ali Jamenei.

 

Además, Pekín históricamente se ha opuesto a las estrategias de Estados Unidos de cambio de régimen a través del mundo.

En el centro de la relación China-Irán está una asociación económica de beneficio mutuo, señala Shawn Yuan, de la Unidad Global China de la BBC.

China es el mayor socio comercial de Irán y su más importante comprador de petróleo.

Cuando se le preguntó este lunes al vocero del Kremlin si Moscú podría seguir confiando en Washington, Peskov respondió que Rusia “primero que todo solo confía en sí misma” y defiende sus propios intereses.

Esos intereses ayudan a explicar por qué el apoyo de Rusia a Irán continúa siendo principalmente retórico aunque Teherán se ha convertido en unos de los aliados más cercanos de Moscú desde su invasión a gran escala de Ucrania, aportando drones y ayudando a desarrollar maneras de evadir las sanciones de Occidente, explica Goryashko del servicio ruso de la BBC.

El dictador ruso, Vladimir Putin. EFE/EPA/ALEXANDER KAZAKOV / SPUTNIK / KREMLIN.

Irán también encaja en la visión del Kremlin de un orden multipolar en el que los derechos del estado son más importantes que los derechos humanos, y los gobiernos ejercen un amplio control interno.

La caída de uno de esos regímenes propinaría un golpe a ese modelo.

Al mismo tiempo, el Kremlin ha demostrado antes que no arriesgará mucho por sus socios, ya sea en Venezuela, en Siria o durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio pasado.

Rusia está intensamente involucrada en Ucrania y parece reacia -y quizás incapaz- de ofrecer nada más que apoyo diplomático y cooperación técnica militar a sus aliados.

El tratado de asociación estratégica entre Rusia e Irán firmado el 17 de enero del 2025 no llega a ser un pacto de defensa mutua.
Moscú y Teherán acordaron compartir información, realizar ejercicios conjuntos y “garantizar la seguridad regional”, pero no se comprometieron a defender el uno al otro en caso de ser atacados.

Los lazos económicos entre los dos países también son modestos, y el comercio se mantiene en el rango de $4,000 millones a $5.000 millones.

Nueve personas murieron este domingo tras el impacto de un misil iraní en la localidad israelí de Beit Shemesh, cerca de Jerusalén. EFE/MDA.

Sin embargo, los vínculos militares e industriales estaban creciendo. En febrero, el diario The Financial Times informó de un importante acuerdo bajo el cual Rusia proveería a Irán de los sistemas de defensa aérea portátiles Verba valorados en $580 millones.

El uso de drones Shahed de fabricación iraní cambió significativamente las tácticas de las fuerzas rusas en el frente ucraniano. Pero el año pasado, Moscú rápidamente expandió su propia producción de drones, reduciendo su dependencia de las armas iraníes.

Para Moscú, Irán es demasiado importante para permitir su caída, pero no lo suficientemente importante para combatir para evitarla.

Ese cálculo podría cambiar, pero, por ahora, lo más probable es que la intervención de Rusia esté mayormente limitada a las palabras.

A pesar de años de severas sanciones de Estados Unidos contra Irán, Pekín sigue siendo el salvavidas económico de Teherán, comprando grandes cantidades de petróleo a descuento a través de una red de las llamadas “flotas fantasmas”, buques con registros falsos para evadir las sanciones contra el transporte de crudo.

En el 2025, por ejemplo, China compró más de 80% del petróleo transportado por cargueros, y los ingresos de esas compras chinas han ayudado a Irán a estabilizar su economía y financiar el gasto de Defensa aun cuando los mercados de Occidente estuvieran vetados.

Un acuerdo estratégico de 25 años firmado en el 2021 consolidó la relación, con promesas de cientos miles de millones de inversiones chinas en la infraestructura y telecomunicaciones iraníes.

El presidente chino Jinping, recibe al presidente iraní Ebrahim Raisi. Foto: Archivo. Iranian Presidency/DPA vía Europa Press.

 

Históricamente, la estrategia de China de frente a las tensiones Irán-Israel e Irán-Estados Unidos ha sido convertirse en un escudo diplomático para Teherán, haciendo uso de su derecho al veto -o amenaza de implementarlo- para diluir las resoluciones de la ONU.

Durante anteriores hostilidades, incluyendo la guerra de 12 días en el verano del 2025, China consistentemente instó a la “moderación” mientras denunciaba la “interferencia externa”, una referencia no muy velada a la política de Estados Unidos, comenta Shawn Yuan, de la Unidad Global China del Servicio Mundial de la BBC.

La estrategia de Pekín siempre ha sido mantener a Estados Unidos. empantanado en Medio Oriente, sin promover un colapso regional total que pudiera disparar los precios mundiales del petróleo.

Un régimen pro-Occidente en Teherán sería una derrota geopolítica catastrófica para China, ya que Teherán no solo provee energía pero también representa políticamente un contrapeso considerable a la influencia de Estados Unidos en la región.

Irán es miembro de los BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghái, y sirve como un nexo geográfico clave conectando a Asia Central, el Cáucaso y Medio Oriente.

La caída de la República Islámica debilitaría la credibilidad de los mecanismos multilaterales que Moscú y Pekín han intentado fortalecer.

Sin una invasión en el terreno de Estados Unidos e Israel, las estructuras política y militar iraníes podrían permanecer.
Pekín practicará su tradicional “juego a largo plazo”, con la intención de cumplir con quien sea que vaya a sustituir a Jamenei como líder de Irán, mientras que Rusia buscará oportunidades por su cuenta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *