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Irán despliega por primera vez el dron kamikaze Hadid-110, tres veces más rápido que el Shahed-136

Irán despliega por primera vez el dron kamikaze Hadid-110, tres veces más rápido que el Shahed-136
Archivo. EFE/ Markiian Lyseiko

Con motor a reacción y menor alcance, Teherán busca reducir la ventana de interceptación y reforzar los ataques de saturación junto a los Shahed

La actual guerra que Estados Unidos e Israel mantienen contra Irán ha traído el debut operativo de nuevas armas por parte de los contendientes, informó el diario La Razón.

A pesar de la poca información confirmada en estos primeros días del conflicto sobre la tecnología armamentística empleada, sí se ha sabido que Estados Unidos ha utilizado por primera vez su copia del dron iraní Shahed-136, LUCAS, y el nuevo misil balístico de ataque de precisión PrSM.

Ahora, según informa Military Affairs, Teherán ha confirmado el primer uso en combate del dron kamikaze Hadid-110.

Esa es una nueva munición merodeadora de alta velocidad, con visibilidad radar reducida y un alcance superior a 350 km. Su existencia fue desvelada el pasado diciembre y está considerado el dron furtivo más rápido de Irán.

Entonces fue presentado en una exposición de defensa organizada por el Ministerio de Defensa de Irán. El sistema está concebido como un vehículo aéreo no tripulado (UAV) desechable destinado a misiones de ataque suicida.

Su diseño busca combinar una velocidad bastante mayor que la de los drones de la serie Shahed con una arquitectura de producción relativamente simple y de bajo coste.

El Shahed-136, el UAV más conocido del arsenal iraní y también del ruso (Rusia los utiliza desde septiembre de 2022 en la guerra de Ucrania y los fabrica bajo la denominación Geran), es un dron suicida presentado en 2021 y desarrollado por la Iran Aircraft Manufacturing Industrial Company (HESA), filial de la Iran Aviation Industries Organization (IAIO).

Mide aproximadamente 3.5 metros de longitud, tiene una envergadura de 2.5 metros y pesa alrededor de 200 kilogramos. Transporta una ojiva de alto explosivo de entre 30 y 50 kilogramos. La propulsión la proporciona un motor de pistón MADO MD-550 de unos 50 caballos, derivado del motor alemán Limbach L550E, con hélice.

Esta configuración permite al dron alcanzar una velocidad máxima de aproximadamente 185 kilómetros por hora.

Su autonomía y alcance constituyen sus principales ventajas, con estimaciones que sitúan su radio operativo entre 1,000 y 2,500 kilómetros, según el perfil de vuelo. La navegación se basa principalmente en un sistema de guiado inercial apoyado por posicionamiento GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite).

El Hadid-110 sigue un enfoque de diseño diferente. En lugar de un motor de pistón, el dron está equipado con un motor a reacción compacto. Este sistema de propulsión permite una velocidad de crucero de aproximadamente 510 kilómetros por hora, casi tres veces la velocidad del Shahed-136.

El lanzamiento se realiza mediante un cohete acelerador que impulsa la aeronave hasta que el motor a reacción asume la propulsión, una configuración habitual en drones pequeños con reactor.

Su estructura combina una configuración de ala delta, como el Shahed-136, con superficies muy anguladas destinadas a reducir la firma radar y retrasar la detección por parte del adversario durante la fase de aproximación.

Los datos disponibles indican que el Hadid-110 lleva una ojiva de unos 30 kilogramos. Su alcance operativo se estima en aproximadamente 350 kilómetros y su autonomía se acerca a una hora. El dron puede operar a altitudes de hasta 9,115 metros.

Una comparación entre el Hadid-110 y el Shahed-136 pone de relieve la lógica operativa detrás del nuevo sistema. El Shahed-136 está diseñado principalmente para ataques de saturación a larga distancia.

Su coste de producción relativamente bajo permite lanzar grandes cantidades de drones de forma simultánea desde lanzadores montados en camiones, creando ataques destinados a abrumar los sistemas de defensa aérea.

Sin embargo, su velocidad relativamente baja da más tiempo para detectar e interceptar los drones entrantes. El Hadid-110, en cambio, prioriza la velocidad a costa del alcance. Con una velocidad de crucero superior a 500 kilómetros por hora, reduce considerablemente el intervalo entre detección e impacto, lo que complica la interceptación.

Ambos drones parecen concebidos para emplearse de forma combinada. Los Shahed pueden lanzarse en grandes cantidades para saturar la cobertura radar y consumir misiles interceptores, mientras que sistemas más rápidos como el Hadid-110 intentarían aprovechar brechas en la red defensiva y alcanzar objetivos de alto valor como centros de mando, instalaciones de radar o infraestructuras logísticas.

La aparición del Hadid-110 también refleja la evolución de la tecnología de municiones merodeadoras. Los drones kamikaze propulsados por reactor ocupan ahora una posición intermedia entre los drones suicidas convencionales y los misiles de crucero. Su menor coste en comparación con estos últimos permite desplegarlos en mayor número, al tiempo que ofrecen una velocidad más elevada que los drones de hélice.

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