La mayoría cree que el conflicto contra Irán puede ser largo y podría acabar siendo muy costoso, según los primeros sondeos
¨No quiero otra guerra interminable¨. Seis días después del inicio del conflicto en Irán, esta es la frase que resume el sentimiento de muchos estadunidenses cuando les preguntas por Medio Oriente. Los sondeos ya están mostrando el sentir de la población, nada entusiasmada con que su presidente haya metido al país en un nuevo conflicto bélico, una decisión que choca con su principal promesa de campaña electoral, informó el diario La Razón.
Tres encuestas realizadas tras de los ataques contra Irán muestran que la mayoría de las estadunidenses no apoya la ofensiva militar.
Según el estudio realizado por CNN, el 60% de los estadunidenses desaprueba los ataques, unos resultados que coinciden con las encuestas llevadas a cabo por Reuters/Ipsos (el apoyo es minoritario con una aprobación del 43%) y The Washington Post (el 52% se opone frente al 39%).
De los republicanos participantes del sondeo, la mayoría apoya la decisión de su presidente, pero al mismo tiempo desea que Estados Unidos se retire de las guerras en el extranjero. La dinámica en esos casos es que el apoyo inicial se erosione si el conflicto se prolonga o si crece el coste humano y económico. Así ocurrió en Irak, el entusiasmo se fue desinflando a medida que avanzaba el conflicto y cayó un 30%.

La mayoría de los encuestados también cree que el conflicto puede ser largo, y esto podría acabar siendo muy costoso. En Washington, el propio Pentágono evita fijar plazos, el secretario de Estado, Marco Rubio, apuntaba hace una semana a una guerra rápida, que ¨no se repetirá Irak¨, dijo hace una semana, ¨no será otra guerra interminable¨, pero el presidente lo contradecía revelando que el conflicto podría llegar a alargarse hasta cuatro o cinco semanas.
Lo cierto es que el mercado de valores ya se tambalea, los precios de la gasolina se han disparado, y el ejército estadunidense, según algunas estimaciones, gasta cientos de millones de dólares al día. En medio de la crisis de vivienda que atraviesa el país, y unos precios que ahogan los bolsillos de los ciudadanos, un gasto elevado sin fijar un objetivo claro podría acabar con la paciencia de la sociedad.
La reacción social también refleja desconfianza hacia la narrativa de la administración. En el sondeo de CNN, una gran mayoría no cree que la Casa Blanca tenga un plan de acción concreto, una falta de claridad que también han expresado algunos demócratas en el Congreso. Trump insiste un día en que busca acabar con el programa nuclear de Irán, pero al siguiente apunta a que el objetivo era derrocar al ¨terrible¨ régimen iraní. Las respuestas poco claras disparan las alarmas incluso entre los sectores que podrían llegar a aceptar ataques limitados.

En la esfera institucional, Trump mantiene por ahora el respaldo de su partido. El Senado rechazó el miércoles una resolución para forzar los límites a la ofensiva de Trump contra Irán y exigir la autorización del Congreso para continuar las hostilidades.
La resolución fracasó con 53 votos en contra y 45 a favor, alineada con las líneas partidistas. El bando republicano apoyó a su presidente, excepto el senador por el estado de Kentucky, Rand Paul, y los demócratas se opusieron, excepto al senador por Pensilvania John Fetterman.
La legislación que se votó fue la misma utilizada durante la guerra de Vietnam, la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que le exige al presidente notificar al Congreso el despliegue de tropas estadunidenses con 48 horas de antelación, y que lo repliegue en un plazo de 60 días a menos que el Congreso autorice una prórroga.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, planteó la votación en términos de fatiga nacional. ¨¿Está usted con el pueblo estadunidense que está agotado de guerras interminables en Medio Oriente, o está con Trump y Pete Hegseth mientras nos meten torpemente de cabeza en otro conflicto?¨.
El senador de Maryland, Chris Van Hollen, endureció el tono al acusar a Trump de mentir ¨al pueblo estadunidense al lanzar una guerra ilegal que busca un cambio de régimen¨, y le acusó de poner en peligro las vidas de los estadunidenses recordando que ya había causado ¨un gran número de víctimas civiles. Esto no nos brinda mayor seguridad y perjudica al país y a nuestros intereses¨.
En el lado republicano, la defensa fue cerrada. El senador John Barrasso, número dos del liderazgo en el Senado, presentó la resolución como un intento demócrata de atar de manos al presidente y lanzó un mensaje al partido, ¨los demócratas prefieren ir contra Trump antes de destruir el programa nuclear de Irán¨.
A pesar de la negativa del Senado, este jueves estaba prevista otra votación en la Cámara de Representantes para limitar también la autoridad de Trump en los ataques contra Irán.
