La operación militar junto a Israel ha generado críticas no solo entre sus detractores, sino también entre las bases trumpistas y su entorno más afín.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que “no habrá acuerdo con Irán” y que solo aceptará una “rendición incondicional”, cuando la guerra estadunidense e israelí contra Irán está a punto de cumplir su primera semana, informó la agencia EFE.
“¡No habrá acuerdo con Irán, salvo una rendición incondicional! Tras eso y tras la elección de un líder grande y aceptable, nosotros, junto con muchos de nuestros maravillosos y valientes aliados y socios, trabajaremos incansablemente para rescatar a Irán del borde de la destrucción, haciéndolo económicamente más grande, mejor y más fuerte que nunca”, aseguró Trump en su red Truth Social.
Replicando el eslogan con el que llegó a la Casa Blanca, apuntó que Irán tendrá un gran futuro: “¡Hagamos a Irán grande de nuevo!”, escribió el mandatario, cuando la guerra que lanzó junto a Israel contra la República Islámica llega a su séptimo día.

En los ataques iniciales, el pasado sábado, fueron asesinados el líder supremo iraní, Ali Jamenei, parte de la cúpula militar del país persa y otros cientos de personas, en cifras que han ido en aumento a medida que continúan los bombardeos de Washington e Israel.
Teherán ha respondido con ataques a Israel y varias bases militares y embajadas estadunidenses en países de la región, entre ellos Kuwait y Arabia Saudí.
Al menos seis militares estadunidenses han fallecido desde el comienzo de la guerra.
Anteriormente, Trump había asegurado en entrevistas a la prensa estadunidense que el gobierno iraní quería dialogar, aunque Teherán lo ha negado.
Este es un momento delicado para el presidente republicano, ya que la operación militar junto a Israel ha generado críticas no solo entre sus detractores, sino también entre las bases trumpistas y su entorno más afín.
Esas corrientes críticas consideran que el presidente se comprometió a centrarse en asuntos de Estados Unidos y no a empezar guerras en el exterior, con el coste de vidas estadunidenses y las consecuencias económicas negativas que puedan generar.
