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Centroamérica despide el verano con el estallido amarillo y rosa de los guayacanes

Centroamérica despide el verano con el estallido amarillo y rosa de los guayacanes
Fotografía que muestra flores en un árbol guayacán amarillo (Handroanthus chrysanthus) en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Bienvenido Velasco

La breve floración de estos árboles anuncia la llegada de las lluvias, mientras científicos advierten que la crisis climática ya altera su ciclo natural

Centroamérica despide la temporada seca con uno de los espectáculos naturales más llamativos del año, la floración simultánea del guayacán amarillo y el roble de sabana, árboles que durante unas pocas semanas cubren de amarillo y rosa el paisaje desde Guatemala hasta Panamá, informó la agencia EFE.

Este fenómeno natural ocurre durante los últimos días del verano centroamericano, justo antes de la llegada de la temporada lluviosa que generalmente inicia en mayo, y en ese breve periodo, ambos árboles de la familia Bignoniaceae rompen el habitual verde tropical y transforman avenidas, parques y bosques con sus intensos colores.

“Son dos especies que embellecen el cierre de la temporada seca”, explicó Omar López, quien destacó que esta floración marca la transición natural hacia el ciclo de lluvias en la región.

El guayacán amarillo, también conocido como cortés amarillo, crece en bosques secos y húmedos de baja y media elevación, y según estudios del Smithsonian Tropical Research Institute, esta especie es particularmente resistente a la sequía.

Fotografía que muestra flores en árboles de la especie Tabebuia Rosea comúnmente conocidos como Guayacán Rosado, en San Pedro Sula (Honduras). EFE/ José Valle

Durante la estación seca, que se extiende aproximadamente de noviembre a abril, el árbol pierde sus hojas para reducir el estrés hídrico, luego, justo antes de que lleguen las lluvias, estalla en una intensa floración amarilla que deja alfombras de pétalos sobre calles y senderos.

Aunque también se encuentra en países como México, Colombia y Ecuador, el guayacán amarillo es característico del llamado Corredor Seco Centroamericano, una franja de unos 150,000 kilómetros que se extiende a lo largo de la vertiente del Pacífico desde Panamá hasta Guatemala.

El roble de sabana, también conocido como macuelizo o guayacán rosa, tiene una distribución más limitada y suele crecer en zonas más húmedas de Centroamérica, hasta los 1,200 metros de altitud.

Este árbol puede alcanzar hasta 40 metros de altura y destaca por sus flores rosadas en forma de campana que cubren completamente sus ramas, creando paisajes que han inspirado a escritores y poetas de la región.

La bióloga hondureña Rosely Vallecillo explica que cuando estos árboles florecen pintan el escenario de colores en una temporada seca donde muchos creerían que los árboles están muertos, pero solo están sin hojas.

Fotografía que muestra flores de árboles de la especie Tabebuia Rosea comúnmente conocidos como Guayacán Rosado, en San Pedro Sula (Honduras). EFE/ José Valle

En El Salvador, esta especie es conocida como maquilishuat y fue declarada árbol nacional en 1939, su belleza ha sido celebrada en la literatura salvadoreña por autores como Orlando Fresedo y Mercedes Durand.

Más allá de su valor paisajístico, las especies del género Handroanthus poseen una madera muy apreciada por su dureza y durabilidad, lo que ha impulsado su uso en carpintería, ebanistería y artesanía.

Debido a la presión comercial, estos árboles fueron incluidos en el 2023 en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), con el objetivo de regular su comercio internacional.

Sin embargo, los científicos advierten que el cambio climático también está afectando su comportamiento natural, y según López, las lluvias irregulares durante la temporada seca están alterando el patrón tradicional de floración, provocando que algunos árboles florezcan varias veces durante el periodo más cálido del año.

Este fenómeno, advierten los expertos, podría modificar uno de los ciclos naturales más emblemáticos del paisaje centroamericano y alterar los ecosistemas donde estas especies desempeñan un papel clave.

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