El exministro de Defensa critica la paz total del gobierno de Gustavo Petro y propone mano dura contra el crimen
El aspirante presidencial colombiano Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa y exembajador en Estados Unidos, se autodefine como la opción anticaos para Colombia y asegura que su experiencia en seguridad y gestión pública es la garantía para evitar que el país caiga en un abismo por la gestión del actual gobierno del presidente Gustavo Petro, informó la agencia EFE.
“Yo soy el anticaos. Soy el hombre que viene a ser el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y el presidente que viene a ejercer como tal para manejarle los problemas a Colombia”, afirmó al recalcar que no llegará al cargo a aprender, sino a ejecutar un plan de cero tolerancia con el crimen.
Pinzón es candidato del Partido Oxígeno, liderado por Ingrid Betancourt, dentro de La gran consulta por Colombia, una primaria de la derecha que se celebrará mañana, el mismo día de las elecciones legislativas, para definir al aspirante de ese sector de cara a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.

El economista de 54 años, quien dirigió el Ministerio de Defensa entre el 2011 y el 2015, fue contundente al calificar la política de paz total del gobierno como un fracaso absoluto.
En su diagnóstico, el país enfrenta un aumento de la criminalidad y el terrorismo, por lo que propone romper con el modelo actual y sustituir el diálogo con grupos armados por la destrucción de las estructuras criminales.
“Al que esté en armas y ejerciendo la violencia tenemos que destruirle esas capacidades. El que se quiera someter o desmovilizar tiene esa opción, pero el que quiera usar las armas termina muerto o en una cárcel”, advirtió Pinzón.
En materia antidrogas, anunció el regreso de la aspersión aérea con drones, combinada con programas de sustitución de cultivos ilícitos por productos industriales como el pasto elefante, destinado a biocombustibles.
En el ámbito económico, Pinzón planteó un modelo austero que contempla la fusión de ministerios y la eliminación de entidades para reducir el gasto público. Para incentivar la inversión privada, propuso bajar el impuesto de renta al 10% durante cinco años para nuevas inversiones en agroindustria, turismo y tecnología.
“El empresariado sabe que conmigo hay estabilidad jurídica. Creo en la creación de riqueza como vía para reducir la pobreza”, sostuvo, también prometió la construcción de 1.1 millones de viviendas populares y una pensión mínima garantizada para adultos mayores a partir del 2030, financiada en parte con la recuperación del control estatal de la minería ilegal de oro.
En política internacional, el candidato defendió una visión pragmática, y sobre Estados Unidos, país donde fue embajador en dos periodos, aseguró que buscará la mejor relación de la historia, con énfasis en cooperación en inteligencia y nuevas tecnologías.
Respecto a Venezuela, descartó romper relaciones diplomáticas para no afectar el comercio, aunque prometió blindar la frontera con drones y radares para frenar a guerrillas y bandas criminales.
Pinzón también planteó un “Plan Asia” para abrir mercados en China, Japón e India, y anunció la creación de la beca Miguel Uribe Turbay para enviar anualmente a 3,000 jóvenes a cursar maestrías en el exterior.
Frente a otros aspirantes y a las encuestas, Pinzón reivindicó su origen de clase media y su trayectoria basada en el esfuerzo personal. “No soy hijo de políticos ni nieto de presidentes. Vengo de una familia de origen campesino”, afirmó, confiando en que los votantes opten por su experiencia probada frente a lo que considera una improvisación peligrosa de otros candidatos.
