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Rana dorada panameña regresa a los ríos tras 15 años sin registros silvestres

Rana dorada panameña regresa a los ríos tras 15 años sin registros silvestres

Científicos liberan ejemplares en un ensayo experimental para enfrentar el hongo que casi extinguió a la especie

Después de 15 años sin observarse en libertad, la Rana dorada panameña comienza a regresar lentamente a los ríos de Panamá como parte de un ensayo científico de reintroducción liderado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y el Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian, dentro del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC)l informó Roberto Ibáñez, científico del STRI.

La iniciativa busca comprender cómo esta especie, considerada en peligro crítico de extinción, puede sobrevivir nuevamente en su hábitat natural, luego de que desde el 2009 no se registraran ejemplares silvestres debido al impacto de la enfermedad conocida como Quitridiomicosis, provocada por el hongo Batrachochytrium Dendrobatidis, que devastó poblaciones de anfibios en Panamá y en otras regiones del mundo.

Como parte del experimento, científicos liberaron 100 ranas doradas en recintos experimentales conocidos como mesocosmos, estructuras diseñadas para permitir una transición gradual entre el cuidado humano y la vida silvestre.

Durante las primeras 12 semanas de monitoreo, aproximadamente el 70% de los animales murió a causa de la enfermedad, un resultado que los investigadores califican como duro pero esperado dentro del proceso científico.

Ibáñez explicó que el proyecto representa una nueva etapa en la conservación de anfibios en Panamá. “Proporcionamos cuidados a algunas de las especies de anfibios más amenazadas del país y ahora entramos en una fase para estudiar cómo reintroducirlas en la naturaleza”, señaló.

Para el conservacionista Brian Gratwicke, los datos obtenidos permitirán mejorar las estrategias de liberación y aumentar las probabilidades de supervivencia.
Entre las alternativas que se analizan está la posibilidad de introducir las ranas en refugios climáticos, zonas donde las condiciones ambientales favorecen a los anfibios pero limitan el crecimiento del hongo.

Los científicos también investigan cómo las ranas recuperan la toxicidad natural de su piel, un mecanismo de defensa que podría fortalecerse cuando los animales vuelven a alimentarse con presas propias del ambiente silvestre.

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