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Hegseth podría ser la primera “víctima” política de la guerra de EE UU contra Irán

Hegseth podría ser la primera “víctima” política de la guerra de EE UU contra Irán
Secretario de Guerra, Pete Hegseth.

Si la guerra se vuelve aún más impopular o se agrava el coste humano, económico y diplomático, Hegseth quien reciba el primer golpe

Desde que el presidente estadunidense, Donald Trump, decidió lanzar su guerra contra Irán, ha explicado sus motivos de forma dispersa, en breves conversaciones telefónicas con periodistas, y ese vacío de relato oficial lo ha llenado el secretario de Guerra, Pete Hegseth, que se ha convertido “de facto” en el principal portavoz de la campaña militar, informó el diario The Telegraph.

En sus ruedas de prensa, Hegseth ha adoptado un tono beligerante y coreográfico: Ha insistido en que “nunca se pensó en que fuera una pelea justa”, ha defendido que Estados Unidos “golpea cuando el enemigo está en el suelo” y ha prometido “muerte y destrucción desde el cielo”.

No obstante, ser la cara visible de un conflicto carísimo y bastante impopular también lo deja expuesto.

John Ullyot, exportavoz de Hegseth y veterano del Cuerpo de Marines, ha denunciado la “tendencia a la “autopromoción” de su antiguo jefe, algo que quizá encaje con su pasado como copresentador de un programa de tertulias en Fox News, pero que considera “totalmente inapropiado” para un titular de Defensa en plena operación militar.

De igual modo, en programas parodian a Hegseth como un hombre agresivo, susceptible y alcohólico.

En Washington, la comparación inevitable es con Sean Spicer, el primer portavoz de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump, que se convirtió en blanco habitual de humoristas y acabó dejando el cargo a los 15 meses.

El margen político de Hegseth se estrecha, asimismo, a la luz de precedentes recientes. Trump ha evitado en su segundo mandato ofrecer “cabezas” a la prensa cesando a ministros, pero la semana pasada rompió esa norma con la destitución de su secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, tras una cadena de polémicas declaraciones y un anuncio millonario para su autopromoción.

En la Casa Blanca hay quien ve paralelismos: Igual que Noem, Hegseth ha adoptado una postura que lo deja vulnerable a ser desautorizado por el propio presidente, y sus detractores lo ven más como un político pendiente más de la imagen que alguien eficiente como gestor.

En última instancia, el futuro político de Hegseth está ahora estrechamente ligado al desenlace de la guerra contra Irán y al propio Trump.

Si el presidente logra declarar el fin de la “misión” sin quedar humillado ni empantanado en un conflicto interminable, el secretario de Guerra podría cosechar parte del mérito.

Si la guerra se vuelve aún más impopular o se agrava el coste humano, económico y diplomático, muchos en Washington dan por hecho que será Hegseth quien reciba el primer golpe, concluye The Telegraph.

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