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Trump quiere replicar el "plan Venezuela" en Irán y Cuba por las buenas o por las malas

Trump quiere replicar el "plan Venezuela" en Irán y Cuba por las buenas o por las malas
EFE/EPA/AARON SCHWARTZ / POOL

El presidente estadunidense ha reactivado el plan para aupar en Irán a un líder ajeno al régimen y condescendiente con Washington

Por regla general, resulta muy complicado entender al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con sus continuas sus idas y venidas, sus frenéticos cambios de criterio y su estrategia de golpear a todos a la vez en todas partes y con todo tipo de armas (la conocida como “estrategia del hombre loco” que tan bien le describe), informó el diario La Razón.

Pero hay algo en lo que es predecible: Si una táctica le ha dado buen resultado (o él considera que lo ha hecho) intentará replicarla en otros escenarios.

Eso es, posiblemente, lo que tiene en la cabeza el mandatario estadounidense cuando, después de haber dado un arriesgado golpe de efecto en Venezuela en el que parecen haberle encajado todas las fichas, pergeña la estrategia a seguir en los otros dos teatros que ocupan ahora su política exterior.

Presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. EFE/ Palacio de Miraflores.

Uno es, por supuesto, Irán. El otro, Cuba. Tan distintos y, sin embargo, unidos por un plan común: aplicar en ellos la “fórmula Delcy Rodríguez” mediante la cual garantizar la caída del antiguo régimen y su sustitución por uno afín a Washington. Todo ello en una transición ordenada y dirigida por Estados Unidos.

Pese a la virulencia del ataque de la operación “Furia Épica” (o quizás precisamente por ello), Trump intentó en los primeros compases de la guerra cortejar a un líder iraní moderado que aceptara dirigir el país apartando con ello a la vieja guardia irreductible. Pero le resultó imporsible encontrar candidatos en un país tan poco poroso como Irán, donde el poder de la Guardia Revolucionaria es capaz de acallar cualquier disidencia.

Podría parecer que el elegido para ese puesto sería el hijo del último sha de Persia, Reza Pahlavi, pero pronto fue descartado por el propio Trump con la displicencia con la despacha a un pretendiente que se queda en el terreno del “solo amigos”.

De hecho, la Casa Blanca le ha otorgado el mismo papel que a la la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en quien Washington no ve un personaje con el suficiente consenso como para liderar la transición.

Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido ayatolá, EFE/Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

El anuncio realizado por Trump este lunes de que está negociando con lideres de Irán al margen de su sucesor, Motjaba Jamenei, demuestra que la Casa Blanca no solo no ha tirado la toalla sino que espera encontrar a la “Delcy de Irán”.

De hecho, ha puesto a la presidenta venezolana como ejemplo de lo que quiere para Irán. “Miren a Venezuela: Qué bien está funcionando todo allí.

Nos está yendo de maravilla en Venezuela con el petróleo y con la relación entre la presidenta electa y nosotros; y tal vez encontraremos a alguien así en Irán”, declaró el mandatario a la prensa.

Tras celebrar que los líderes iraníes “han sido eliminados”, afirmó que su país está negociando “con personas que me parecen muy razonables y muy sólidas. Quienes se encuentran dentro del país saben quiénes son. Gozan de un gran respeto y, tal vez, alguno de ellos resulte ser exactamente lo que estamos buscando”, explicó.

El plan para Cuba

Washington está cocinando a fuego lento una fórmula similar para Cuba, aunque de momento (con las suficientes cautelas cuando se trata de Trump) la estrategia es mucho menos agresiva y se limita a forzar la caída del régimen de Díaz Canel mediante la más evidente táctica de la asfixia económica.

El dictador de Cuba Miguel Díaz-Canel. Europa Press

Con la caída de Nicolás Maduro, La Habana se ha quedado sin reservas de petróleo y la infraestructura energética padece continuos apagones que están poniendo a prueba la paciencia de la población.

Y esa es precisamente la baza que juega Estados Unidos mientras entre bastidores abre la puerta a los responsables del régimen para que salgan en un retiro dorado que países como Rusia no tendrán problema en proporcionar.

El mensaje tras lo ocurrido en Venezuela es claro. Maduro no creyó que la amenaza estadounidense iba en serio y ahora se está arrepintiendo de por vida. Cuando las barbas de tu vecino veas quemar (estarán pensando en Cuba, nunca mejor dicho) pon las tuyas a remojar. Seguramente a estas alturas Trump ya habrá encontrado a la “Delcy cubana”.

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