Fieles conmemoran al mártir salvadoreño y claman justicia para personas arrestadas bajo el régimen de excepción
Cientos de fieles católicos se congregaron este martes en la capilla de La Divina Providencia, lugar donde fue asesinado san Óscar Arnulfo Romero en 1980, para rendir homenaje a su legado y pedir su intercesión por los detenidos considerados “inocentes” en el marco del régimen de excepción vigente en El Salvador, informó la agencia EFE.
La misa en su honor recordó la labor del religioso en defensa de los desprotegidos durante los años previos al conflicto armado.
Entre los asistentes se encontraban familiares de personas arrestadas bajo la medida extraordinaria, quienes solicitaron la intervención espiritual de Romero para lograr la liberación de sus seres queridos. “Le pedimos que interceda ante Dios y que haya justicia para nuestros familiares”, expresó Isabel, una mujer que prefirió no dar su apellido, denunciando maltratos físicos y psicológicos en los centros penitenciarios.

El régimen de excepción del autócrata Nayib Bukele, fue aprobado en marzo del 2022 tras una ola de homicidios y ha sido prorrogado en 48 ocasiones por la Asamblea Legislativa, dominada por el partido oficialista Nuevas Ideas.
Aunque el régimen asegura haber debilitado a las pandillas con más de 91,300 detenciones, organizaciones humanitarias y analistas advierten que la medida se ha convertido en un mecanismo de control social y ha generado denuncias de detenciones arbitrarias.
El informe señala que tras la ceremonia, los fieles marcharon hacia la Catedral Metropolitana de San Salvador, donde reposan los restos de Romero y se celebraron nuevas misas en su memoria.

La organización Cristosal recordó que el 24 de marzo también se conmemora el Día Internacional del Derecho a la Verdad, proclamado por la ONU en honor al arzobispo asesinado. “Esta fecha reconoce a las víctimas y recuerda el derecho de las sociedades a conocer la verdad sobre violaciones graves de derechos humanos”, señaló la entidad.
Canonizado en el 2018 por el papa Francisco, Romero sigue siendo símbolo de justicia y memoria en El Salvador.
Su asesinato, atribuido por la Comisión de la Verdad de la ONU al mayor Roberto D’Aubuisson y a otros militares, marcó un antes y un después en la historia del país. Hoy, su figura continúa inspirando a quienes reclaman verdad, justicia y dignidad, en medio de un contexto de tensiones sociales y políticas.
