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Irán no acepta el plan de paz de Trump y advierte: "No llames acuerdo a tu derrota”

Irán no acepta el plan de paz de Trump y advierte: "No llames acuerdo a tu derrota”
Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido ayatolá, EFE/Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

La desconfianza tras el asesinato de Jamenei y el ataque constante de Israel dinamitan la propuesta, que exige a Teherán renunciar a la bomba en su momento más crítico

El plan de 15 puntos impulsado por Estados Unidos tiene un recorrido corto para las autoridades iraníes. Algunas de las exigencias que plantea Washington en ese borrador son las que ya se plasmaron en el acuerdo aprobado en el 2015 entre Teherán y el presidente Barack Obama, dinamitado por Donald Trump al llegar a la Casa Blanca, informó el diario La Razón.

De momento, Irán ha confirmado que no existen negociaciones con Estados Unidos. En un comunicado recogido por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, el portavoz del Comando Unificado de Operaciones Jatam al-Anbiya insistió en que las declaraciones de la Casa Blanca sobre negociaciones con la República Islámica son falsas: “No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado”, reza el comunicado.

Aplicando la vieja estrategia de recompensa y amenaza, Trump continúa con dos vías aparentemente abiertas: por un lado, el Pentágono ordenó este martes el despliegue de al menos 2,000 paracaidistas del Ejército de Estados Unidos en Medio Oriente para ofrecer “nuevas posibilidades de acción” a Trump. Por otro, se muestra convencido de que Irán y Washington van a “alcanzar un acuerdo”.

EFE/EPA/YURI GRIPAS / POOL

El actual documento estadunidense -adelantado en primicia por The New York Times-, plantea un intercambio claro: Limitar el poder militar y nuclear de Irán a cambio de una desescalada del conflicto y la posible apertura de negociaciones que podrían acabar en el fin de sanciones económicas que han asfixiado al régimen.

Incluye controles sobre el enriquecimiento de uranio, restricciones al programa de misiles y la obligación de garantizar el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico.

Sin embargo, existen muchas razones por las que Irán no puede dar su bendición a esas condiciones tal y como se plantean. En primer lugar, el plan implica concesiones estratégicas en aspectos que Teherán considera esenciales para su soberanía y su capacidad de disuasión. Si no aceptó tales exigencias antes de la guerra, ¿por qué las iba a aceptar ahora que es aún más consciente que nunca de la necesidad de tener la bomba nuclear para garantizar la supervivencia del régimen?

Además, renunciar a parte de su programa nuclear y de misiles en medio de un conflicto activo podría interpretarse internamente como una señal de debilidad.

En segundo lugar, la desconfianza hacia Estados Unidos es total, y más con Donald Trump en la presidencia, que inició un ataque contra Teherán en medio de las negociaciones que mantenía con ellos en Suiza.

La retirada previa de acuerdos internacionales -como el ya citado del 2015- y la presión militar dificultan que las autoridades iraníes vean garantías reales en cualquier compromiso estadounidense. Aceptar el plan requeriría confiar en que Washington cumplirá sus promesas, algo que el liderazgo iraní ha cuestionado una y otra vez.

Además, el contexto interno iraní complica cualquier decisión. Tras la muerte del líder supremo Ali Jamenei en los primeros compases del conflicto, el país atraviesa una etapa de incertidumbre política.

La falta de una autoridad clara y el temor a nuevos ataques obstaculizan la gobernanza y reducen el margen para la toma de decisiones tan importantes como sería aceptar el plan de Trump.

También cabe apelar al factor humano. Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo, ha sido herido en el ataque en el que murieron su padre, su esposa, su hermana y otros familiares directos. Difícilmente si el régimen sobrevive a esta guerra querrá negociar con el país que ha traído la destrucción del régimen a nivel humano y político.

Otro factor clave es el equilibrio regional. Irán podría considerar que aceptar el plan en estas circunstancias reforzaría la posición de Israel y consolidaría una derrota estratégica. Desde su perspectiva, mantener la presión militar puede ser una forma de mejorar su posición negociadora a largo plazo.

Por último, ceder ante las condiciones del adversario podría generar tensiones internas y debilitar al régimen. Por todo ello, aunque el plan abre una vía diplomática, su aceptación por parte de Irán parece, por ahora, poco probable sin modificaciones sustanciales.

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