Arraigadas es una conversación inconclusa entre lienzos y esculturas, que la artista dejó antes de su partida en el 2025
Con un emotivo acto, donde se entremezclaron lágrimas y sonrisas, se dio la apertura oficial de la muestra Arraigadas, una Conversación Inconclusa, que se exhibe en la Casa Museo del Banco Nacional de Panamá (BANCONAL) y se mantendrá hasta el 27 de abril, en un recorrido inédito que revela la faceta más reservada de la artista Coqui Calderón.
La exposición se convierte en un homenaje póstumo que cumple el deseo de la creadora de compartir con el público sus esculturas en bronce, terracota y cemento, piezas que ella misma seleccionó semanas antes de su partida en el 2025.
“El título de esta obra es un recordatorio de que es una Conversación Inconclusa, porque el arte de Coqui nos sigue hablando, inclusive hoy después de haber partido, nos habla de resiliencia, de raíces profundas y de una creatividad inagotable que por más de 60 años enriqueció el patrimonio de todo los panameños”, dijo el gerente general del BANCONAL, Javier Carrizo Esquivel.

Destacó que esta exhibición es un privilegio y un compromiso con la memoria de Calderón:
“Es la continuación de un diálogo artístico que quedó pendiente y que hoy custodiamos con orgullo en nuestra Casa Museo.. La muestra permite que obras nunca antes vistas fuera del taller de la artista salgan a la luz, reforzando la idea de que el arte es una conversación que trasciende la ausencia física”, explicó Carrizo Esquivel.
El curador de la exhibición, el arquitecto y pintor Reinier Rodríguez, se emocionó hasta las lágrimas y destacó que aunque Calderón es reconocida principalmente por su obra pictórica y gráfica, su inquietud por la escultura fue una constante que permaneció en la intimidad. En Arraigadas, el público descubre visiones tridimensionales de temas que marcaron su trayectoria: la sensualidad, el embarazo y la maternidad, dijo Rodríguez.

Resaltó además, la serie mujer/selva, donde la figura femenina se funde con la naturaleza a través de raíces y formas orgánicas, en diálogo con pinturas que refuerzan este simbolismo.
Sostiene que en cada forma y color, el legado de Coqui Calderón vuelve a cobrar vida, arraigándose en la identidad panameña.
La exposición no solo honra a una maestra del arte nacional, sino que invita a reflexionar sobre la fuerza creadora de una mujer que supo modelar la fertilidad de la tierra en cada material que tocó, sostuvo Carrizo Esquivel.
