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Dos cascos azules de la Misión de Paz de la ONU mueren en una explosión en el Líbano

Dos cascos azules de la Misión de Paz de la ONU mueren en una explosión en el Líbano
FOTO ARCHIVO. Un militar durante una patrulla de la misión de paz de la ONU en el Líbano (FINUL) EFE/Noemí Jabois

La ministra española de Defensa, Margarita Robles, fue la encargada de confirmar el deceso del segundo militar indonesio en un ataque contra un convoy bajo mando español esta mañana en Bani Hayyane

La Fuerzas Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL) confirmó ayer la muerte de dos cascos azules -ambos de nacionalidad indonesia- en el distrito libanés de Maryayún, donde se encuentra la base Miguel de Cervantes y un contingente de más de 650 soldados españoles, como consecuencia de dos ataques israelíes contra convoyes de la misión en plena escalada bélica entre Tel Aviv y Hizbulá. Mientras tanto, las fuerzas israelíes y estadounidenses prosiguieron una jornada más sus bombardeos contra intereses militares y civiles iraníes, y el régimen de los mulás volvió a atacar territorio de sus vecinos árabes e israelí en el trigésimo primer día de una contienda regional con cada vez más frentes abiertos informan medios internacionales.

La ministra española de Defensa, Margarita Robles, fue la encargada de confirmar el deceso del segundo militar indonesio en un ataque registrado contra un convoy bajo mando español en la mañana de este lunes en Bani Hayyane, localidad libanesa situada a poco más de cuatro kilómetros de la frontera con Israel. Un portavoz de FINUL -el Sector Este de la Fuerza está bajo mando español desde el 1 de noviembre de 2006- revelaban además que los ataques israelíes contra la misión de Naciones Unidas -se estima que en todo Líbano hay más de 8.000 soldados de un total de 47 países- han dejado varios soldados heridos, varios de ellos de gravedad.

Una jornada más desde la entrada de Hizbulá en la guerra de Irán en auxilio de su patrocinador, la aviación israelí volvió a bombardear posiciones de la milicia chií en el sur de Líbano y en la periferia meridional de Beirut. Mientras, las tropas israelíes prosiguen la invasión del espacio comprendido entre la Línea Azul y el río Litani -que el Gobierno de Netanyahu pretende ocupar para tratar de erradicar la presencia de la más importante de la red de fuerzas proxy de la República Islámica- en medio de duros combates terrestres. Al margen de los dos cascos azules muertos ayer, otro ataque israelí, en este caso en Tiro, acababa con la vida de un soldado de las Fuerzas Armadas de Líbano y dejaba varios heridos.

La ministra de Defensa española, Margarita Robles. EFE/Xaume Olleros

Mientras sus fuerzas combaten en Irán y Líbano, el Parlamento israelí aprobó en la madrugada de ayer el presupuesto general del Estado para 2026, un plan de gasto de aproximadamente 850.000 millones de shékels —unos 270.000 millones de dólares— que eleva el gasto en defensa a niveles récord con una votación que concluyó con 62 legisladores a favor y 55 en contra.

El quinto lunes de guerra transcurrió en Irán y resto de la región según un guion casi calcado al de fechas precedentes. Las fuerzas israelíes reivindicaban ataques contra la principal universidad militar de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, alegando que “se llevaban a cabo investigaciones y desarrollos de armamento avanzado”.

Las autoridades emiratíes daban cuenta de la neutralización de 27 drones y 11 misiles balísticos y las jordanas revelaban la interceptación de cinco misiles y un dron en las últimas 24 horas. Por su parte, Teherán, que negaba ayer a través de su ministro de Exteriores estar negociando con Washington, anunció la ejecución de dos hombres tras haber sido condenados por su vinculación con la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (PMOI), entidad considerada terrorista por el régimen.

Una nota de la agencia estatal Tasnim reportaba que ambos “planeaban atentados con el uso de artefactos explosivos improvisados en Teherán” y “enfrentarse a las fuerzas de seguridad iraníes” tras ponerse en contacto con el líder del PMOI a través de Telegram. El bloqueo del régimen a Internet, entretanto, comenzó ayer su segundo mes.

Uno de los países implicados en la mediación, Turquía, reportó ayer -horas después de que su canciller participara en Islamabad en un encuentro para acercar posturas entre las partes auspiciado por Pakistán- la interceptación de un nuevo misil -el cuarto desde que comenzara la operación militar israelo-estadounidense- procedente de territorio iraní. El líder de otro de los países involucrados en los esfuerzos diplomáticos, Egipto, llamaba directamente al mandatario estadounidense, Donald Trump, para tratar de detener la escalada. “Me dirijo al presidente Trump para decirle: ‘nadie salvo usted puede parar la guerra en el Golfo. Por favor, ayúdanos a detenerla, tu puedes hacerlo’”, instaba ayer el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi.

El aludido volvió a dejar, como tantos otros días, mensajes contradictorios, al amenazar, por una parte, con destruir infraestructura energética iraní si Teherán no reabre el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz y, por otra, mostrarse esperanzado en un acuerdo “muy pronto” con las autoridades iraníes. En una entrevista con Al Jazeera, su secretario de Estado, Marco Rubio, aseguraba que EEUU alcanzará sus objetivos en Irán “en cuestión de semanas” y que no permitirá que la República Islámica establezca un peaje al tránsito de buques por Ormuz.

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