Señalan que el exmandatario tiene memoria “selectiva” y olvida lo que no hizo cuando tuvo el poder real para hacerlo
Ante los comentarios vertidos por el expresidente Martín Torrijos al informe a la Nación presentado este viernes por el presidente José Raúl Mulino, miembros del partido Realizando Metas (RM), le recordaron al exmandatario que “la verdad no es una consigna: Es coherencia entre lo que se dice y lo que se hizo”.
“Por eso sorprende que quien hoy pretenda erigirse en juez moral del país, olvide lo que no hizo cuando tuvo el poder real para hacerlo. Hablamos de gobernar sin retrovisor, pero su crítica está construida desde una memoria selectiva”, añadieron. En el texto enviado a En Segundos, esos miembros de RM, enumeran algunos aspectos del pasado gobierno de Torrijos.
1. Transporte: la modernización que nunca llegó. Cuando fue presidente, Panamá vivió la tragedia del bus incendiado que costó vidas humanas. Esa era la hora de transformar el transporte público. No lo hizo. Ni el sistema tradicional ni su modernización fueron abordados con seriedad. Hoy critica, pero cuando pudo actuar, eligió la inercia.
2. Envenenamiento masivo: La responsabilidad que nunca asumió. Miles de panameños fueron víctimas del mayor crimen sanitario de nuestra historia. Su gobierno no asumió responsabilidades políticas y las penales fueron limitadas. Hoy habla de justicia, pero nunca dio la cara cuando más se necesitaba.

3. Aviación del Estado: El abandono que costó vidas. La falta de mantenimiento de la flota aérea estatal durante su administración provocó una tragedia internacional: Murió el general José Bernales, director de Carabineros de Chile, en una misión oficial. Eso generó una crisis diplomática que Panamá nunca debió sufrir. Hoy se habla de dignidad y de Estado, pero eso sí fue una vergüenza institucional.
4. Participación ciudadana: Ahora critica lo que antes negó. Hoy dice que no se escucha al pueblo. Pero es este gobierno el que ha abierto la puerta al mayor ejercicio de participación posible: Una Constituyente Originaria, para que el pueblo decida su futuro. Eso jamás ocurrió bajo su mandato.
5. El futuro: Que diga si quiere deshacer lo avanzado. Si cree que no hay rumbo, que lo diga con claridad: ¿Va a revertir lo que este gobierno ha hecho? ¿Va a pactar con la antigua dirigencia de SUNTRACS y los mismos grupos que paralizaron al país? El país merece saber qué modelo propone.
6. Economía: La herencia que dejó. Él mantuvo altos cargos en el gobierno anterior que dejó deuda, déficit, distorsiones fiscales, que hoy están siendo corregidas con sacrificio.
Criticar la economía sin asumir esa herencia es faltar a la verdad.

7. Soberanía y dignidad: Los hechos no se borran. Hablar de dignidad y soberanía desde el micrófono es fácil. Pero los panameños recuerdan que el único presidente que visitó la casa del presidente que ordenó la invasión militar de 1989 fue él. Los hechos pesan más que los discursos.
8. Educación: Lo que no se atrevió a hacer. Hoy existe orden, nuevas infraestructuras,
y una propuesta de reforma profunda de la ley educativa. Eso no se hizo en su gobierno porque no hubo voluntad política para enfrentar intereses.
9. Sinceridad frente al país. Si algo distingue al presidente Mulino es que no gobierna con maquillaje ni con frases vacías. Habla claro, toma decisiones difíciles y no le huye a la realidad. Eso es liderazgo, no demagogia.
10. Confianza y rumbo. El 2025 fue un año de sacrificios, sí. Pero esos sacrificios están construyendo: Estabilidad, credibilidad y recuperación económica.
Eso lo reconocen dentro y fuera de Panamá.
Conclusión. Panamá no necesita políticos que ahora descubren la “verdad”, después de haber desperdiciado el poder. Necesita gobernantes que corrijan, construyan y enfrenten los problemas, aunque cueste. La verdad no divide. La hipocresía sí. Y el país sabe distinguirlas.
