La administración Trump ha puesto sobre la mesa retomar el control de esta vía en la que transita el 6% del comercio global.
La retórica del presidente estadunidense, Donald Trump, y el contexto de mayor tensión geopolítica en América Latina han reactivado el debate sobre los riesgos que enfrenta el Canal de Panamá, pese a la vigencia del Tratado de Neutralidad, informó la agencia Bloomberg.
Recuperar el control del Canal ha sido uno de los objetivos planteados por el mandatario estadunidense durante su segundo mandato, en lo que su administración presenta como un contexto de creciente influencia de China en América Latina y el Caribe.
Trump ha puesto sobre la mesa retomar el control de esta vía en la que transita el 6% del comercio global.
Para algunos analistas, la discusión en torno al Canal podría reflejar una “renovada relevancia” de la Doctrina Monroe, una política histórica de Estados Unidos que consideraba cualquier intervención europea o de una potencia diferente a la norteamericana en América Latina como una agresión.

“Las consecuencias económicas para Panamá serían devastadoras”, dijo a Bloomberg el banquero y economista panameño Carlos Alfredo Araúz García. “El Canal de Panamá contribuye en casi un 10% de todos los fondos que el país necesita para ejecutar su presupuesto anual”.
Arauz advierte que las repercusiones económicas no solo derivan de la pérdida de ingresos, sino también por el impacto en la eficiencia de una operación que actualmente conecta a América Latina con el resto del mundo bajo administración panameña.
“Somos canal dependientes y nos ha tomado 25 años, desde la administración panameña, diversificar la economía para que otras regiones y provincias también se beneficien del impulso que ha generado el Canal”, apuntó el economista.
El Canal entregó dividendos récord por $2,965 millones al Estado durante el año fiscal que va del 1 de octubre del 2024 y concluyó el pasado 30 de septiembre.
Aunque considera poco probable una intervención en Panamá, Ricardo Gómez, economista encargado de la cobertura de Panamá en Oxford Economics, advierte que en un escenario extremo en el que las operaciones del Canal se interrumpieran por un par de meses, el impacto directo en el PIB podría rondar el 2%. “Aun así, este escenario sigue siendo de baja probabilidad en el contexto actual”, aclara.

De cualquier forma, dice a Bloomberg que cualquier percepción de riesgo, alteración en su neutralidad o interrupción operativa “podría afectar las cadenas de suministro regionales y la confianza de los mercados”.
Como termómetro de percepción política -más que de riesgo operativo-, los mercados de predicción asignan hoy una mayor probabilidad a un intento del presidente estadunidense, Donald Trump, por recuperar el Canal que a un movimiento para controlar Groenlandia, según el índice Kalshi.
El mercado de predicciones en línea indica que la probabilidad implícita de que Trump intente recuperar el Canal de Panamá subió desde el 32% del sábado -antes de la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela- al 38% hasta el jueves 8 de enero.
El economista Carlos Alfredo Araúz García dice que “la situación de Venezuela ha alimentado la probabilidad” de una acción de control sobre el Canal.
En ese sentido, recuerda que Trump “habló de Venezuela, de una posible acción militar y la ejecutó”, lo que refuerza la percepción de que sus declaraciones no deben ser desestimadas.

Desde su llegada al poder, el mandatario estadunidense ha planteado objetivos concretos en distintos geopolíticos.
Sus intereses también pasan por controlar Groenlandia e incluso ha propuesto la anexión de Canadá como un estado más de Estados Unidos.
En ese marco, el Canal aparece como una pieza más dentro de una narrativa de poder y reposicionamiento geopolítico, según Araúz García.
Las amenazas de Trump también se han extendido a otros socios históricos en la región como Colombia, en medio de las diferencias que tiene con el mandatario de ese país, Gustavo Petro, sobre la expansión de la producción de cocaína.
“Trump es impredecible, pero tiene interés en expandir la influencia de Estados Unidos en la región”, comentó a este medio el profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes en Colombia, Jorge Tovar. “El problema es que el Canal tiene una influencia mundial”.
Araúz enfatiza que la situación jurídica del Canal hace inviable cualquier intento unilateral de controlar el Canal.
El Tratado Torrijos-Carter, que reguló la transferencia del Canal de manos estadounidenses a panameñas, venció el 31 de diciembre de 1999 y fue sustituido por el Tratado de Neutralidad, del cual hoy son firmantes más de 40 países.
“No es tan fácil tomarse el Canal, apropiarse de la vía interoceánica e imponernos a los panameños una serie de restricciones o de condiciones”, advierte Araúz García, ya que ello implicaría “una guerra diplomática sin precedente”.
Señala que desconocer el Tratado de Neutralidad tendría implicaciones que van mucho más allá de la relación bilateral entre Panamá y Estados Unidos, dada la importancia de la vía para el comercio global.
“Implicaría una guerra diplomática sin precedentes”, consideró Arauz.
La tensión entre Estados Unidos y China añade otra capa de complejidad.
Arauz rechaza la narrativa de que Panamá mantiene un vínculo estrecho solo con China y recalca que el país mantiene relaciones comerciales con múltiples actores globales.
Explica que existen inversiones portuarias que se originaron en capitales londinenses y de Hong Kong (colonia británica) y que operan bajo concesiones otorgadas conforme a la ley panameña.
En todo caso, “los chinos y hasta los europeos tienen intereses en el Canal y apropiarse de eso tendría unas implicaciones globales de difícil predicción”, afirmó el analista Jorge Tovar.
Para el analista Carlos Alfredo Araúz García, no hay que minimizar, pero tampoco exagerar el riesgo sobre Panamá.
El desenlace dependerá, en gran medida, de la vía diplomática y de la capacidad de ambos países para canalizar las tensiones a través del diálogo.
Arauz anticipa un escenario de mayor acercamiento diplomático, con visitas y conversaciones bilaterales destinadas a reducir fricciones.
Aun así, reconoce que el contexto geopolítico global -marcado por rivalidades entre grandes potencias y conflictos abiertos- hace que nada sea completamente descartable.
El analista Luis Alberto Villamarín advirtió que la política exterior de Trump ha generado múltiples conflictos simultáneos, debilitando el respaldo de Estados Unidos en organismos multilaterales.
Esto, en su opinión, esto abre espacios que serían aprovechados principalmente por China.
Explicó que cualquier intento de tomar el Canal de Panamá debilitaría la influencia de Estados Unidos en América Latina y erosionaría el apoyo de gobiernos no socialistas en la región.
A su juicio, una acción de ese tipo equivaldría a revivir dinámicas de la Guerra Fría, con posibles reacciones hostiles contra intereses estadounidenses en la región.
Villamarín coincidió en que una acción directa sobre Panamá no es viable en el corto plazo y señaló que la política exterior de Trump ha generado múltiples frentes de tensión simultáneos, lo que debilita el respaldo de Estados Unidos en organismos multilaterales y abre espacios para otros actores, como China.
“Puede ser una de sus maniobras distractivas para actuar en otra parte, pero tampoco se puede descartar que cometa esos errores”, comentó a Bloomberg.
A ello se suman restricciones internas, como una posible oposición del Congreso a una intervención sin autorización legislativa y un bajo respaldo de la opinión pública estadounidense a acciones militares unilaterales, factores que, por ahora, actúan como frenos a cualquier escalada.
“Estados Unidos no puede salirse con la suya en todo lo que quiere porque no está en la posibilidad”.
