Moscú busca preservar su influencia en Venezuela mientras el sur global observa con recelo la intervención estadunidense
Rusia rompió su cauteloso silencio tras la caída del dictador Nicolás Maduro para cerrar filas con la nueva administración de Delcy Rodríguez, informó el diario El Nacional.
El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, calificó este miércoles de “operación ilegal” la incursión de Estados Unidos en territorio venezolano.
Asimismo, expresó su “simpatía” por la estrategia de la presidenta encargada para defender la independencia nacional en medio de la crisis.

Durante una rueda de prensa en Namibia, Lavrov destacó que las autoridades venezolanas están demostrando una “voluntad de diálogo” con la administración Trump, una postura que Moscú ve con “gran interés”.
Este respaldo de Lavrov es una señal clara para la comunidad internacional: Rusia reconoce la autoridad de Rodríguez y valida su capacidad para negociar con Washington sin que ello signifique una capitulación total de los intereses que unen a Moscú con Caracas.
“Vemos que las autoridades venezolanas están defendiendo sus prioridades nacionales”, afirmó el canciller ruso. Este, sin embargo, evitó hacer predicciones sobre el futuro político del país, pero insistió en que la mayoría del “sur global” comparte la condena al traslado forzoso de Maduro a suelo estadounidense.

A pesar de la contundencia de Lavrov, el dictador Vladimir Putin aún no ha emitido un comentario personal sobre la captura del líder bolivariano el pasado 3 de enero.
Este silencio selectivo del Kremlin, según la agencia EFE, sugiere lectura de que mientras las autoridades rusas exigen formalmente la restitución de Maduro, en la práctica ya están operando bajo la realidad de un gobierno liderado por Rodríguez.
Para Moscú, Venezuela sigue siendo un enclave estratégico tras una “larga historia de buenas relaciones”.
El mensaje de Lavrov busca asegurar que, independientemente de quién esté en el Palacio de Miraflores -o quién esté rindiendo cuentas ante un tribunal en Nueva York, los lazos e intereses rusos en el país petrolero deben permanecer intactos.
