El Centro Carter, que desplegó observadores en Venezuela, concluye que las elecciones presidenciales “no pueden considerarse democráticas”
El presidente estadounidense, Donald Trump, sigue resentido por el hecho de no haber ganado el Premio Nobel de la Paz, y ha convertido su enfado en munición política en pleno pulso con Europa por su exigencia de comprar la isla de Groenlandia, informó el diario La Razón.
En un inusual intercambio de mensajes de texto que el gobierno noruego ha hecho público, se puede leer cómo el inquilino de la Casa Blanca le dice al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, que “considerando que su país decidió no otorgarme el Premio Nobel de la Paz por haber acabado con ocho guerras, ya no me siento obligado a pensar únicamente en la paz”.
La conversación tuvo lugar el pasado domingo 18 de enero y en los mensajes, Trump reconoce que el hecho de conseguir la paz “siempre será un factor predominante, pero ahora puedo pensar en lo que es bueno y conveniente para los Estados Unidos de América”.
Esa recriminación llega después de que la pasada semana, la que fue la ganadora del célebre reconocimiento, la opositora venezolana María Corina Machado, le entregara la medalla a Trump, colocada en un gran marco.

La política realizó una visita a Washington para encontrarse con el mandatario republicano y tratar de ganarse un lugar en el proceso de transición que se está llevando en Venezuela después del secuestro del dictador Nicolás Maduro en Venezuela y del nombramiento de la chavista Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Hablaron durante dos horas en el Despacho Oval y Machado le ofreció la medalla “como un reconocimiento por su compromiso único con nuestra libertad”.
La propia Fundación Nobel quiso subrayar que ese gesto no cambia la titularidad del premiado, y se mostró crítica, insistiendo en que el premio no puede transferirse, ni siquiera aunque se haga de una manera simbólica.
Por su parte, Donald Trump, que por fin pudo ver en sus manos el galardón que tanto ansiaba, y que según ha mencionado en alguna ocasión, “no se me ocurre nadie en la historia que deba recibir el Nobel más que yo”, agradeció el gesto de María Corina Machado, pero ahora parece que el mismo esto no ha sido suficiente para calmar el enfado del presidente de los Estados Unidos.
Trump envió este mensaje el domingo como respuesta a otro de Store en el que el líder noruego, junto al presidente finlandés Alexander Stubb, mostraban “su oposición a los aumentos arancelarios anunciados contra Noruega, Finlandia y otros países” y proponían una llamada.

De nada sirvió que Store, quien ha confirmado que recibió este mensaje, le explicara que su gobierno no tiene nada que ver en la elección de los ganadores del premio, el cual “es otorgado por un Comité Nobel independiente”. Trump sigue manteniendo su amenaza de imponer nuevos aranceles partir del día1 de febrero.
En la misiva, los dos dirigentes decían a Trump: “Sabes cuál es nuestra postura al respecto, pero creemos que debemos trabajar todos juntos para reducir la tensión. Está sucediendo mucho y tenemos que mantenernos juntos. Hemos propuesto mantener una llamada telefónica contigo, con ambos a la vez o de forma independiente. Dinos qué prefieres” recoge la respuesta enviada a Trump.
El líder estadunidense, en su respuesta, insiste en que “Dinamarca no puede proteger ese territorio de Rusia ni de China”, y vuelve a la idea de que no entiende por qué “tienen derecho de propiedad sobre él” si no existen “documentos escritos, simplemente un barco desembarcó allí hace cientos de años, pero nosotros también teníamos barcos que desembarcaron allí”.
Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca desde hace más de 300 años. Además, cuando en 1916 Dinamarca vendió las hoy llamadas Islas Vírgenes a Estados Unidos. por $25 en oro, ambos países sellaron un compromiso diplomático que establece que ¨Estados Unidos de América no se opondrá a que el Gobierno danés extienda sus intereses políticos y económicos a toda Groenlandia¨.
Sin embargo, a Trump no parece importarle el legado histórico, ni que la guerra comercial que ha iniciado haya provocado una de las mayores crisis transatlánticas en generaciones, el mandatario sostiene que es una cuestión de seguridad, y no ofrece más detalles.
Esta vez, además, no solo se refiere al bienestar de Estados Unidos, va más allá, es una cuestión de protección mundial.
¨He hecho más por la OTAN que cualquier otra persona desde su fundación¨, dice sin ofrecer datos, ¨y ahora la OTAN debería hacer algo por Estados Unidos. El mundo no estará seguro a menos que tengamos el control de Groenlandia¨.
