Entre las personas que recibieron el féretro frente a la sede en la plaza Mignanelli se encontraba Giancarlo Giammetti, el inseparable socio y brazo derecho del estilista
La capilla ardiente del diseñador italiano Valentino, fallecido el pasado lunes a los 93 años, quedó abierta este miércoles en la sede de su histórica Maison en el centro de Roma, donde ahora también se encuentra su fundación PM23, para el último adiós de los romanos y de sus admiradores, informó la agencia EFE.
Con un amplio despliegue de seguridad y de medios de comunicación, el acceso del público comenzó de manera ordenada, en grupos de 10 personas, alrededor de las 11 de la mañana.
Mientras tanto, continuaban llegando motivos florales a la capilla y decenas de personas se acercaban al lugar para guardar fila.
El recorrido, cuidadosamente guiado, conducía a los visitantes hasta la primera planta del palacio, flanqueado por macetas con flores blancas, donde se encontraba un libro de condolencias.

Al acceder a la sala, el ambiente era solemne, con una iluminación tenue y una alfombra blanca que marcaban el camino hasta el féretro, cerrado, presidido por un retrato del diseñador en blanco y negro.
A ambos lados, jarrones con flores blancas y, suspendido del techo, un arreglo floral cuadrado del mismo tono completaban la escena, acompañada de una música de fondo de tono fúnebre.
Junto al féretro, familiares y allegados más cercanos mostraban visiblemente su dolor.
Antes de la apertura de la capilla, entre las personas que recibieron el féretro frente a la sede en la plaza Mignanelli se encontraba el inseparable socio y brazo derecho del estilista, Giancarlo Giammetti.

También los hermanos Sean y Anthony Sax, hijos del brasileño Carlos Sax, colaborador y amigo cercano de Valentino, a quienes el diseñador consideraba sus ahijados, tras haberlos visto crecer y que los medios indican como herederos.
La bandera tricolor italiana ondea a media asta sobre la boutique de la plaza de España, frente a la maison y los escaparates cubiertos de negro y la escrita en blanco con su famosa frase en ingles: “I love beauty, it’s not my fault” (Amo la belleza, no es culpa mía).
La primera en entrar en la capilla ardiente fue la mexicana Maetzin Contreras, que pasa grandes temporadas en Roma, y que se puso en la fila desde las 9 de la mañana y después poco a poco fueron llegando decenas de personas.
“Cuando supe que había una capilla ardiente me dije: ‘Debo y quiero estar allí. Para mí es una sensación impresionante porque le he admirado toda mi vida.
Valentino es la belleza pura y sin límite. Era crear con el corazón”, dijo mientras se colocaba en la fila.
A la entrada se colocaron cojines de flores blancas y dos coronas de rosas enviadas por el Ayuntamiento de Roma y el Teatro de la Ópera, para el que realizó algunas de sus últimas creaciones: el vestuario para una espectacular La Traviata del 2016 dirigida por Sofia Coppola.
