El mandatario habló con el diario El Tiempo sobre la importancia del Canal para el sistema comercial y se refirió a la compleja situación en Venezuela
El presidente José Raúl Mulino, es un convencido de que su país necesita hacer presencia en el Foro Económico Mundial. A fin de cuentas, por el canal que une el Atlántico y el Pacífico pasan cerca de 15,000 buques anuales, lo que representa cerca del 6% del comercio marítimo global.
Hace un año, su primera visita a los Alpes suizos coincidió con la llegada al poder de Donald Trump quien desde la campaña que lo llevó a la presidencia por segunda vez habló de “recuperar el Canal para su país”.
En ese momento, Mulino reiteró que la soberanía panameña sobre la vía acuática no estaba en discusión. Desde entonces la presión ha bajado y el tema se ha manejado con discreción. Tanta, que el mandatario vecino prefiere no tocarlo.
En medio de sus compromisos, habló con El Tiempo. Esta es la versión editada de la charla.
¿Por qué es importante para Panamá hacerse presente en Davos?
Estamos haciendo un esfuerzo para reposicionarnos. Traemos el mensaje de que Panamá es un país que está ofreciendo al mundo toda una plataforma logística integral con el ánimo de que muchos nos usen como un complemento a su economía.
¿Le llama la atención de que América Latina tenga una presencia relativamente tímida en el Foro?
Bueno, cada quien escoge a dónde va, aunque esta vez vienen cuatro presidentes pues aparte de nosotros están Ecuador, Paraguay y Argentina. No es fácil moverse al otro lado del mundo con toda la agenda pendiente que tenemos.
¿Cuál es su percepción sobre el clima de la discusión en esta oportunidad?
Obviamente la geopolítica es hoy por hoy el tema en cualquier mesa donde haya al menos tres personas. Y es así porque se está manejando de una forma inédita, cambiante todos los días. A mí en lo personal me preocupa porque nadie está exento de esto. Y para mí país, que tiene una posición geográfica estratégica, hay mucho que perder si el mundo se enreda más.
Ya que menciona la geopolítica, hay que referirse a Venezuela.
He respaldado y respaldo al grupo opositor que ganó la elección. Por lo pronto apoyo esa legitimidad, entre otras porque en Panamá están las actas que ratifican el triunfo de Edmundo González por una cantidad de votos inmensa. Entonces, me apego a esa legitimidad. Los países que desconocen la voluntad popular están condenados a problemas infinitos. Por otra parte, registro que Latinoamérica no está jugando ningún papel, como tampoco nuestros organismos internacionales. Y eso es preocupante porque Venezuela no es un país cualquiera, sino uno que viene sufriendo una dictadura cada vez mayor desde Hugo Chávez para acá. Ojalá, se abra un diálogo político regional donde podamos aportar.
¿Diría usted que Panamá en estos asuntos prefiere la confrontación o la prudencia?
¿La confrontación a dónde nos va a llevar? A más confrontación. A perder la capacidad de diálogo entre presidentes, entre gobiernos. No importa que podamos pensar distinto en algunas cosas. Si tenemos vocación democrática, nos atenemos a los principios fundamentales. Yo creo en el diálogo sincero, no sentarse en una mesa para no salir con un resultado. Para eso, ni lo convoquemos.
¿Qué otros problemas encuentra en la región?
El flujo de capitales del dinero ilícito, de la droga de la minería ilegal, amenaza la estabilidad democrática en nuestros países. Con infiltración, con soborno, con dañar a la juventud que viene creciendo.
Mencionó a los organismos regionales.
Hay un fracaso de las instituciones latinoamericanas, especialmente por la OEA. Ahí uno va, habla, habla y habla y en el momento de emitir una resolución a alguien no le gusta, dice que no se suma al consenso y hasta ahí llegó. No importa si la mayoría de los países vota a favor.
Entonces, no podemos tener organizaciones regionales donde no apoyar el consenso significa un veto al revés. No albergo muchas esperanzas porque Panamá (en la época de Manuel Noriega) fue el resultado del fracaso de la OEA, entre otras cosas. Miedo al dictador, a lo mejor, pero no hicieron lo que tenían que hacer y desembocamos en lo que desembocamos.
Y eso nos trae de vuelta a la actualidad.
Espero que Venezuela retome su transición lo antes posible. Ojalá en coordinación con las fuerzas democráticas. Desconocer ese triunfo y trabajar con los rufianes que hasta hace dos semanas estaban al frente y maltratando a ese país, yo en lo personal no lo compro. Para nada. Ningún tigre se convierte en vegetariano de la noche a la mañana.
