Las autoridades dicen que el balance de fallecidos durante la revuelta fue de 3,000 personas
Hasta 30,000 personas podrían haber muerto en Irán solo entre el 8 y el 9 de enero, según un recuento interno del Ministerio de Salud iraní citado por la revista Time.
De acuerdo con dos altos funcionarios del ministerio, la magnitud de la represión superó la capacidad del Estado para gestionar los cadáveres: se agotaron las bolsas para cuerpos y camiones de gran tonelaje sustituyeron a las ambulancias, informó el diario La Razón.
Esas cifras internas contrastan de forma drástica con las 3,117 muertes reconocidas oficialmente por sectores de línea dura del régimen el 21 de enero.
Time señala que el cálculo gubernamental coincide con datos recopilados de manera clandestina por médicos y personal de emergencias.

Según el doctor Amir Parasta, cirujano oftalmólogo germano-iraní que analizó registros hospitalarios, al menos 30,304 muertes fueron contabilizadas en hospitales civiles, sin incluir las registradas en hospitales militares ni aquellas ocurridas en zonas donde no se pudo investigar.
Organizaciones de derechos humanos, como la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, habían confirmado hasta ahora 5,459 muertes y seguían investigando más de 17,000 casos adicionales, aunque Time advierte que no ha podido verificar de forma independiente esas cifras.
Expertos en violencia citados por la publicación subrayan que una matanza de esa escala en apenas 48 horas es extremadamente inusual.
Les Roberts, profesor de la Universidad de Columbia especializado en la epidemiología de muertes violentas, afirmó que episodios comparables en Siria o Irak implicaron el uso extensivo de explosivos, mientras que el único paralelo histórico cercano por ejecuciones con armas de fuego sería la masacre de Babyn Yar durante el Holocausto.

Testimonios recogidos por la revista describen el uso de francotiradores, ametralladoras montadas en camiones y un apagón total de internet para aislar al país del exterior.
Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre por la crisis económica y derivaron en consignas contra el régimen, se extendieron a unos 4,000 puntos del país, según el Consejo de Seguridad Nacional iraní.
Time relata que millones de personas salieron a las calles antes de la ofensiva final de las fuerzas de seguridad. Entre las víctimas se encuentra Sahba Rashtian, una joven de 23 años que murió tras ser herida de bala en Isfahán.
Su caso, como el de miles más, ilustra el coste humano de una represión que, según las cifras internas citadas por Time, podría ser una de las más letales registradas en tan corto periodo de tiempo.
