El factor humano sigue siendo la principal defensa frente a la exposición de datos personales en un entorno marcado por la digitalización
En un contexto de acelerada digitalización y creciente sofisticación de los ciberataques, la protección de los datos personales se ha consolidado como un pilar fundamental para la confianza de clientes, ciudadanos y usuarios de servicios digitales, así lo indicó Eli Faskha, CEO de Soluciones Seguras.
Agregó que aunque las herramientas tecnológicas desempeñan un papel esencial, el factor humano continúa siendo la primera línea de defensa frente a incidentes de seguridad y filtraciones de información.
Prácticas como el tratamiento inadecuado de datos, el uso de contraseñas débiles o la interacción con correos fraudulentos siguen figurando entre las principales causas de exposición de información personal dentro de las organizaciones.

“Estas vulnerabilidades se ven agravadas por el aumento de ataques basados en ingeniería social, una tendencia que preocupa”, sostuvo Faskha.
Ante este panorama, Soluciones Seguras hizo un llamado a reforzar la educación y la concienciación en ciberseguridad, si bien la Ley 81 regula el tratamiento de datos personales en Panamá, amenazas como el malware, el ransomware y el uso de inteligencia artificial generativa evidencian la necesidad de fortalecer la capacitación continua y la cultura organizacional orientada a la protección de la información.
La adopción empresarial de herramientas de Inteligencia Artificial Generativa (GenAI) también está introduciendo nuevos riesgos de exposición de datos confidenciales.

De acuerdo con Check Point, partner de Soluciones Seguras, en diciembre el 91% de las organizaciones que utilizan GenAI se vieron afectadas por actividades de alto riesgo, principalmente debido a que los empleados comparten información sensible en plataformas de IA de terceros sin controles ni gobernanza adecuados.
En Panamá, la magnitud del problema es evidente, la divulgación de información afecta al 71% de las organizaciones, posicionándose como la vulnerabilidad más frecuente.
Si bien estas tecnologías aportan eficiencia y competitividad, su implementación sin políticas claras ni controles adecuados eleva las probabilidades de incidentes de seguridad.
“La tecnología es clave, pero las personas siguen siendo la primera línea de defensa en la protección de los datos. Ninguna herramienta es suficiente si los usuarios no cuentan con la capacitación y la conciencia necesarias para identificar riesgos y resguardar la información que manejan a diario”, afirmó Faskha.
