Ciudadanos piden a bancos y promotoras ajustar requisitos a la realidad salarial para reducir el déficit habitacional
El acceso a una vivienda propia se ha convertido en un desafío cada vez mayor para muchos panameños, debido principalmente a los bajos ingresos familiares, las exigencias de las entidades bancarias y la limitada adecuación de los proyectos inmobiliarios a las necesidades reales de la población, informó el diario Panamá Amética.
Angeline García es una de las afectadas, desde hace un año y medio asiste a ferias inmobiliarias en busca de su primera vivienda, con la aspiración de encontrar una casa accesible en el centro de la ciudad, una condición que considera no negociable.
Sin embargo, pese a la amplia oferta existente, su ingreso familiar se encuentra por debajo de lo requerido por los bancos. “Ha sido muy difícil. La mayoría de las opciones aplicables están en Panamá Este u Oeste, y no queremos vivir allí por la inseguridad y el tráfico”, explicó García.

Una situación similar enfrenta Arleen Arana, residente en Curundú, quien se muestra más flexible en cuanto a ubicación y tipo de inmueble, pero tropieza con el mismo obstáculo, el ingreso familiar y la estabilidad laboral.
“El ingreso familiar está reteniendo a la juventud; prácticamente nunca podrán sacar una casa porque exigen salarios arriba de $1,500, y eso no lo dan en Panamá. El salario mínimo no alcanza ni para alquilar un buen apartamento”, afirmó Arana, a la vez que sugirió a las autoridades reducir el rango de ingreso exigido y promover proyectos habitacionales más cercanos a la ciudad.
El reclamo es compartido por Rodolfo Ángulo Valencia, jubilado colonense, quien considera que los requisitos de bancos y promotoras no se ajustan a la capacidad real de la población.

Aunque busca una vivienda sencilla en un vecindario seguro, su condición de jubilado ha sido el principal impedimento para acceder a un crédito hipotecario. “El ingreso familiar está por encima de los salarios; se debe disminuir o aumentar la remuneración de los panameños porque lo que ganamos no alcanza ni para comer”, expresó.
En contraste, Elvira Palacios logró superar los obstáculos iniciales, aunque fue rechazada en un principio por inconsistencias en su historial crediticio relacionadas con tarjetas ya canceladas, finalmente obtuvo el preaval necesario.
Palacios considera que los bancos deberían permitir a los clientes aplicar aun cuando existan observaciones, ya que las viviendas no son de entrega inmediata y el historial puede evaluarse durante el proceso.
