Con celebraciones que se extienden desde las megaciudades asiáticas hasta las grandes capitales de Occidente, la festividad reafirma su capacidad de paralizar la economía mundial
La entrada del año 2026 marca el inicio de un ciclo de dinamismo y transformaciones bajo la figura del caballo, informó el diario El Nacional.
Más allá de su mística, esta festividad desata anualmente el mayor desplazamiento humano del planeta.
Según registros de la agencia de noticias Xinhua, el sistema de transporte chino contabiliza miles de millones de viajes durante el periodo del Chunyun, el masivo retorno migratorio hacia las zonas rurales para la cena de la víspera.
Esa movilización representa una de las operaciones logísticas más complejas de la modernidad, subrayando la vigencia de la piedad filial en la cultura asiática.

En el epicentro de la celebración, ciudades como Pekín y Shanghái iluminaron sus cielos con espectáculos tecnológicos de drones, sustituyendo en gran medida a la pirotecnia tradicional para priorizar la calidad del aire, de acuerdo con reportes de South China Morning Post.
Mientras tanto, en Hong Kong y Singapur, los desfiles de leones y dragones atrajeron a multitudes récord, impulsando el sector turístico y reafirmando el estatus de esas metrópolis como puentes culturales entre Oriente y Occidente.
En Vietnam, la festividad del Tet cubrió las calles de Hanói con flores de durazno, símbolo de renovación y fortuna.

La resonancia del año nuevo chino alcanza latitudes occidentales con una fuerza sin precedentes.
En Londres, la plaza de Trafalgar acogió la concentración más grande fuera de Asia, evento que la cadena británica BBC calificó como un despliegue de diplomacia cultural y cohesión social.
Por su parte, en San Francisco, el histórico barrio chino celebró su icónico desfile nocturno, una tradición que data de mediados del siglo XIX y que, según el diario The San Francisco Chronicle, representa el mayor motor económico estacional para la zona de Union Square.

La festividad concluye tras 15 días con el Festival de las Linternas, un evento que cierra el periodo de asueto y marca el retorno a la productividad.
En el 2026, la celebración del caballo de fuego permanece como un registro indispensable de la identidad global, demostrando que las tradiciones milenarias poseen la flexibilidad necesaria para habitar el corazón de las sociedades más tecnológicas del siglo XXI.
