Un “monopolio digital” amenaza la soberanía y podría oscurecer el uso de un portal con fronteras aún difusas
La Cumbre de Impacto de la IA unió este jueves en Nueva Delhi a líderes de todo el mundo que coincidieron de forma casi unánime en que el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) no puede quedar bajo el control exclusivo de las grandes tecnológicas y las élites millonarias, informó la agencia EFE.
Durante la sesión plenaria, antesala de la clausura final de la cumbre, jefes de Estado de más de 20 países abogaron por una gobernanza que priorice el interés público frente a lo que calificaron como un “monopolio digital” que amenaza la soberanía y podría oscurecer el uso de un portal con fronteras aún difusas.
El primer ministro indio y anfitrión, Narendra Modi, lideró este frente crítico al proponer el código abierto como alternativa al modelo actual, y rechazó la opacidad de las corporaciones que tratan la IA como un “activo estratégico confidencial”.
En plena sintonía con Modi durante toda la jornada, el presidente francés, Emmanuel Macron, insistió en una política a favor de los vulnerables. “Ningún país está obligado a servir únicamente como mercado donde las empresas extranjeras vendan los modelos y descarguen los datos de los ciudadanos. Ningún país”, declaró.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se unió contra el control oligárquico e insistió en que la IA debe estar guiada por valores humanos y no solo por intereses comerciales, y siempre servir para “ampliar la libertad y la democracia, no para socavarlas”.
En la misma línea, el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, denunció que el Sur Global está siendo víctima de una nueva forma de colonialismo.
“Cuando pocos controlan los algoritmos y las infraestructuras digitales, no estamos hablando de innovación, sino de dominación. Los datos generados por nuestros ciudadanos están siendo apropiados sin una contrapartida equivalente en nuestros territorios”, sentenció.
Los países de este lado del mundo, protagonistas de la primera cumbre celebrada en la región, insistieron en una integración de la IA igualitaria y justa, en un mercado que, según naciones como Cuba, aprovecha los minerales críticos de sus territorios y la falta de retorno tecnológico.

Otros países como el Reino Unido, China o Canadá abogaron en la plenaria por promover una “comunidad de destino compartido” bajo una gobernanza global que evite nuevas brechas sociales bajo la ley tecnológica.
El secretario general de la ONU, António Guterres, fue el más tajante al advertir de que el futuro de la humanidad no puede quedar abandonado a los “caprichos de unos pocos milmillonarios”.
Guterres propuso la creación de un fondo global de $3,000 millones para garantizar que el desarrollo tecnológico llegue a todas las naciones por igual, una cifra que calificó de “pequeño precio” comparado con los beneficios del sector.
Ese rechazo político a la concentración de poder convive, sin embargo, con un flujo masivo de fondos privados de las Big Tech de Silicon Valley y grandes conglomerados nacionales que han consolidado en esta cumbre, y en especial a la India, como el eje digital del Sur Global.
Este jueves, gigantes como Reliance comprometieron $110,000 millones para crear una infraestructura de cómputo soberana, dentro de una movilización total de $310,000 millones que incluye a firmas como Tata, OpenAI, Microsoft o Google
