Como ha explicado Zelenski, los suministros deben mantenerse constantes para que Ucrania no vuelva a quedarse sin misiles
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se felicitó en su último discurso a la nación por los “buenos resultados” de la Fuerza Aérea a la hora de interceptar los ataques masivos rusos con misiles y drones de los últimos días, una evolución positiva que atribuyó en parte a la llegada este mes de material militar adicional financiado por sus aliados, sobre todo europeos, informó la agencia EFE.
Ese factor, junto con el apoyo internacional al sistema energético ucraniano, el trabajo de los especialistas ucranianos del sector y la determinación de la población que permanece en el país, han evitado el colapso del sistema de generación y el éxodo masivo que los análisis más pesimistas preveían al comienzo de una campaña de bombardeos que Rusia hizo coincidir con el período invernal más frío en lustros.
“En estas semanas la Fuerza Aérea ha empezado a tener un mejor rendimiento”, dijo Zelenski, que aludió también como explicación a la tendencia al alza del ratio de interceptación a la reorganización llevada a cabo dentro de la propia Fuerza Aérea, donde el presidente ordenó este mes cambios en algunas posiciones clave.
Según cálculos de la consultora de inversiones ucraniana Dragon Capital, que analiza las variaciones en la efectividad de las defensas aéreas en tanto que influye en el riesgo para sus clientes, la Fuerza Aérea ucraniana interceptó en las dos primeras semanas de enero un 36% de los misiles lanzados por Rusia.

Los datos del último gran ataque ruso, el de la madrugada del 26 de febrero, reflejan la mejora destacada por Zelenski. Ucrania interceptó entonces un 82% de los misiles disparados por Rusia, un porcentaje que se acerca al pico de efectividad de la guerra para las defensas aéreas ucranianas, que se dio sobre todo en el 2022.
Esos porcentajes, sin embargo, pueden cambiar de forma dramática de un ataque al siguiente. Como ha explicado el propio Zelenski, los suministros deben mantenerse constantes para que Ucrania no vuelva a quedarse sin misiles.
Desde el comienzo del año, varios portavoces militares y expertos habían advertido de que el déficit de misiles estaba imposibilitando a Ucrania utilizar algunos de los mejores sistemas de defensa aérea occidentales con los que cuenta para repeler ataques rusos masivos con números récord de misiles balísticos, los más difíciles de interceptar del arsenal ruso.
Zelenski ya dijo a mediados de febrero que Ucrania había recibido un nuevo lote de misiles, y el martes de esta semana anunció sin dar detalles sobre cantidades que había llegado al país “la mitad” del último paquete de defensa prometido por sus aliados.

Uno de los paquetes a los que se refería el presidente es el lote de misiles acordado en la última reunión del grupo de países que presta ayuda militar a Kiev.
Al término de la misma, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, desveló que Alemania se había comprometido a enviar cinco de sus misiles PAC-3 para sistemas Patriot si otros aliados enviaban un total de 30 unidades de ese tipo de munición.
Ucrania obtiene sistemas Patriot y misiles para estos sistemas de dos formas distintas. Por una parte, sus principales aliados en materia de defensa antiaérea envían lo que tienen en sus propios almacenes, al riesgo de que sus reservas bajen ante una posible situación de peligro.
La otra modalidad es clave para que Ucrania pueda seguir derribando misiles balísticos rusos invulnerables a otros sistemas que también utiliza Kiev. Como fabricante principal de los Patriot y de sus misiles, Estados Unidos vende a Ucrania este tipo de material y los aliados, sobre todo europeos, de Kiev cubren la factura.
