Startups y científicos desarrollan pruebas no invasivas que prometen diagnosticar la endometriosis y otras patologías en tiempo récord
Al analizar muestras recolectadas a través de tampones y copas menstruales, expertos han descubierto que este fluido es, en esencia, una “biopsia natural” que contiene no solo sangre, sino tejido endometrial, células madre, ARN y proteínas capaces de revelar el estado real del sistema reproductivo sin necesidad de procedimientos invasivos, informó este lunes el diario El Nacional.
El informe, basado en una investigación de la BBS News Mundo, señala que el principal objetivo de estos estudios es combatir el diagnóstico tardío de la endometriosis, una enfermedad crónica que afecta a 190 millones de personas en el mundo y que suele tardar entre cinco y 12 años en confirmarse. Hasta ahora, la única forma definitiva de detectar este trastorno, donde el tejido uterino crece fuera del útero, es mediante una laparoscopia, una cirugía que requiere anestesia. Las nuevas pruebas basadas en sangre menstrual buscan identificar biomarcadores específicos, como la reducción de células inmunitarias y alteraciones en los fibroblastos, permitiendo un diagnóstico más rápido, barato y accesible desde el hogar.

Los hallazgos científicos son prometedores: se han identificado más de 380 proteínas exclusivas de la sangre menstrual y diferencias genéticas críticas en pacientes con patologías uterinas, destaca el informe. La bióloga Christine Metz explica que, a diferencia de una biopsia tradicional que solo toma una pequeña muestra de tejido, el flujo menstrual ofrece una visión holística de todo el endometrio desprendido. Esto no solo facilita la detección de la endometriosis, sino que abre la puerta para estudiar otras condiciones como la adenomiosis, el cáncer de endometrio, el síndrome de ovario poliquístico e incluso riesgos de enfermedades metabólicas como la diabetes.
Con el respaldo de subvenciones millonarias para validación clínica, empresas como NextGen Jane esperan que estas pruebas estén disponibles masivamente en los próximos años, con metas de aprobación ante la FDA para el 2027. Señala que para pacientes como Emma Backlund, quien sufrió dolores incapacitantes durante 13 años antes de ser diagnosticada, este avance representa una esperanza para las nuevas generaciones. Convertir un desecho biológico en una herramienta de diagnóstico temprano no solo promete aliviar el sufrimiento físico de millones de mujeres, sino también cerrar la brecha de género que ha persistido históricamente en la investigación médica, sostiene el informe,
